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 Comienzo de curso.

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Mikhail Smirnov
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MensajeTema: Comienzo de curso.    Sáb Feb 04, 2012 1:13 am

Privado
(Alumnos de 7º curso de Gryffindor y Slytherin)
11 de Septiembre, primera hora.

Alrededor de cuarente minutos antes de la salida del sol, el salón que sería utilizado para la clase de pociones ya se encontraría habitado, siendo ocupado ni más ni menos que por el mismísimo profesor de la mencionada asignatura. Había decidido presentarse allí con algo de tiempo a su favor para revisar que todo estuviese en orden, era su primer días de clases después de todo y quería que todo saliera perfecto, o al menos lo mejor posible. Lentamente caminaria alrededor del salón, observando cada detalle, asegurándose de que todo estuviera en su lugar, desde algunos instrumentos que siempre se encontraban en el aula, hasta algún que otro libro en los armarios ubicados justo detrás de los largos escritorios donde los alumnos llevarían a cabo la mayoría de las creaciones durante su clase.

Luego de que amaneció, permaneció en el aula unos veinte minutos más terminando de acomodar su escritorio, dejar a mano una silla en caso de que quisiera sentarse y dejó en lugares estratégicos algún que otro objeto en el suelo, llegando a levantar alguna de las piedras que formaban el piso. Una vez satisfecho con el resultado de su labor, decidió dirigirse hacia el gran comedor para tener que soportar el tedioso protocolo del inicio del año escolar, sentado en la mesa de los profesores para el primer desayuno. A paso lento avanzaría por los pasillos por ahora desiertos, era temprano al fin y al cabo y seguramente los alumnos apenas estarían comenzando a levantarse. Continuaría su parsimonioso andar hasta llegar a la puerta del gran comedor, deteniéndose frente a la misma por apenas unos segundos absorto en sus pensamientos, analizando sus propias prendas que constaban de un traje formal de color negro, pantalón a juego de color negro también, zapatos negros y camisa negra. Cada botón estaría abrochado con cuidado, cerrando el cuello de la camisa con una corbata de color gris/plateada. Estaba conforme con su apariencia, de eso no había dudas y era fácilmente apreciable gracias a una sonrisa en su rostro.

Tras aquella pequeña cavilación, retomó su andar para sentarse en la mesa de los profesores. No era un verdadero amante del protocolo a decir verdad, pero parte de su papel le obligaba a respetarlo. Tras el discurso del director, terminó rápidamente con su desayuno y unos diez minutos antes del toque de la campana que marcaría la primera hora de clases se dirigió nuevamente hacia el aula ubicada en las mazmorras. Sacó su libreta de piel de Krait y comenzó a garrapatear algunas notas observando detenidamente una lista con los nombres de los alumnos que acudirían a su clase. Repasó los nombres de los mismos varias veces, prestando atención a las fotos que acompañaban el no demasiado extenso documento y tras un breve suspiro, dirigió su mirada hacia la puerta al oir el sonido de pasos que se acercaban.

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Elizabeth Lockheart
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Sáb Feb 04, 2012 11:13 am

Un gruñido fue lo primero que cortó el silencio de una de las habitaciones de la casa Slytherin, y la dueña de éste era fácilmente reconocible. Tras su inusual y larga estancia en su habitación -pues solía pasarse las noches en cualquier lugar menos en su cuarto- la joven se dio la vuelta, quedando boca abajo en la cama y haciendo que su lechuza tuviera que alzar el vuelo para no ser aplastada por el torso de su dueña, a quien intentaba levantar de la cama sin demasiado resultado. Una vez acomodada Elizabeth no tardó en volver a gruñir cuando sintió cómo Barran se colocaba de nuevo sobre su cuerpo, por suerte no dañándola con las garras pero sí tomando partes de su ropa o incluso mechones de cabello con su pico en busca de molestarla lo suficiente como para que se decidiera a levantarse. Estando bajo el Lago negro era imposible ver el cielo para saber si el Sol había salido ya o no -la ausencia de ventanas era una de las muchas cosas que no le gustaban de toda la zona Slytherin del castillo- así que no le quedó más remedio que fiarse de su -ahora- molesta compañera y levantarse, apreciando que ninguna de sus compañeras estaba despierta. Mejor así...

Tras un amplio pero silencioso bostezo la joven salió de la cama y rebuscó su despertador, encontrándolo destrozado en el suelo, nada fuera de lo corriente. Se encogió de hombros y tomó sin permiso el despertador de una de sus compañeras de cuarto para apreciar la hora, faltarían unos dos minutos para que sonara así que se limitó a volver a la cama, cubrirse del todo con las frazadas y tomar su varita para lanzar un simple conjuro silenciador a su alrededor, convirtiéndose así en sorda durante los laaaaargos minutos que las otras chicas tardarían en arreglarse y salir de allí, algo que duró cerca de media hora si es que no más. Una vez sola Barran volvió a picarla sobre el edredón y no le quedó más remedio que volver a salir, mirando una vez más la hora. Tenía tiempo y pocas ganas de desayunar con el resto de serpientes en el Gran comedor así que se limitó a saltarse la habitual reunión matutina, explayándose en su ducha y a la hora de arreglarse. No es que Elizabeth fuera vanidosa, pero por una vez que se tomara la molestia de mimar su cuerpo no iba a pasar nada, además era lo bastante recelosa con su cabello como para ignorar que se la tratase de remilgada si alguien la veía mientras se peinaba. Estuvo un poco indecisa sobre cómo peinarse pero al final acabó tomando un lazo rojo que tenía entre sus prendas y se lo colocó, amarrando su melena en una baja cola de caballo que caía sobre su hombro derecho hasta poco más abajo de sus rodillas. Tras ello se visitó y se dispuso a ir hacia el tablón de anuncios para ver cuál era su primera clase, pero algo la detuvo en seco.

¿Se podía saber cuándo ella había empezado a hacerle caso al imbécil de Dominic? No lo sabía, pero sin duda se llevó una horrible sorpresa cuando pasó por delante del espejo compartido de cuerpo entero que había en su habitación. Había decidido empezar las clases usando el uniforme que había modificado en cuanto los Croft se lo compraron: traía las mangas arrancadas a unos dos centímetros más allá de los codos, la falda gris del uniforme había sido sustituida por una propia de color azul marino que no llegaba a cubrirle más de un tercio de muslo, dejando un notable espacio de piel entre el límite de dicha falda y el comienzo de sus medias a juego, luciendo así con orgullo el tatuaje que traía en el muslo izquierdo. Además contaba con unas botas altas de color negro y tacón ancho que le daban unos tres centímetros más de altura, sin embargo no estaba evaluando sus ropas, no, estaba maldiciéndolas cuando una mancha roja resaltó entre lo blanco de su torso. Su camisa traía los tres primeros botones desabrochados y los cuatro últimos estaban igual o directamente no estaban, aún así su cuello estaba más o menos arreglado pese a que su corbata estuviera aflojada y casi desbaratada... dejando a la vista la marca que hasta hace sólo un par de horas seguía morada y que, ahora, tenía toda la pinta de un chupetón. Su plan había sido ocultarlo o hacerlo pasar por un golpe más, sin embargo ahora no podía, carecía de gargantillas u otros accesorios capaces de tapar esa marca y si se colocaba bien la camisa y la corbata iba a levantar sospechas así que, dejando de lado sus cavilaciones, decidió dejarlo estar y largarse de una vez.

Debido a que el desayuno aún continuaba los pasillos estaban vacíos, algo que le permitía caminar en paz sin tener que preocuparse de esquivar alumnos atareados y con prisas. Según el tablón le tocaba pociones, una asignatura como otra cualquiera para ella pero que, al menos, llegaba a resultar un poco interesante. Durante su camino hacia la clase estuvo pensando en todas las clases que había tomado ese curso... la verdad era que podía haber dejado todas ellas pues no tenía ni la más mínima idea de lo que haría una vez se graduase. No iba a convertirse en auror como querían muchos, le parecía un trabajo aburrido y estar bajo las órdenes del ministerio le quitaba cualquier interés que pudiera tener sobre ese trabajo; tampoco iba a trabajar como profesora en Hogwarts, bastante había hecho ya con aguantar a unos críos durante seis años como para hacerlo también durante lo que le restaba de vida. ¿Trabajar en un empelo muggle? Sí, eso podía ser viable pero la pregunta seguía siendo la misma: ¿cuál? Además restaba un pequeño inconveniente... quería encontrar al mago oscuro que mató a sus padres -porque estaba segura que el crimen había sido cosa de un mago oscuro, su padre era fuerte y hábil además de que estaba armado, incluso un grupo de muggles habría tenido problemas con él- y para ello sólo tenía la opción de aprender todo cuanto pudiera que le fuera a servir en un futuro para tal tarea aún cuando mantuviera firme su negación a ser auror, prefería ser una simple cazarecompensas, eso era más libre y, a fin de cuentas, hacía lo mismo pero sin reglas.

Suspiró por lo bajo cuando llegó por fin a la entrada de la clase y, tras reacomodarse la bolsa que colgaba a la altura de su cadera donde lo traía todo además de recolocarse la chaqueta que traía atada a la cintura, la fémina tomó el picaporte y abrió la puerta, adentrándose en el lugar. Lo primero que vio al entrar a la sala fue, claramente, al profesor encargado de la asignatura observando hacia donde ella se encontraba. No le dio demasiada importancia a esa mirada pues tras apenas unos dos o tres segundos de contacto visual los orbes esmeralda de la muchacha se desviaron hacia la indumentaria del varón, no perdiendo detalle de ni un mísero aspecto de su traje -incómodo e inútil para ella- así como tampoco de esa libreta que, al verla, le produjo un incómodo escalofrío que le hizo fruncir un poco el ceño y entrecerrar aún más su mirada, afilándola sin pretender tal cosa. Para Elizabeth no fue difícil reconocer de qué tipo de piel estaba hecho el mencionado artilugio, quizá fue ese el porqué de su reacción pero lo dejó pasar y tras un molesto bufido se dirigió a una de las mesas, tomando uno de los taburetes de la zona para sentarse frente al mechero bunsen que más cerca estuviera de la única ventana que daba iluminación al lugar. No tenía ni idea de cómo iba a impartir ese profesor las clases, pero sinceramente le daba igual. Prestaría la atención justa y necesaria para aprender su modo de enseñanza y punto, igual que había hecho el año pasado.



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Dominic Smirnov
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Sáb Feb 04, 2012 2:55 pm

Finalmente el día había llegado, el día en el que oficialmente las vacaciones llegarían a su fin y tendrían que volver a cumplir con la tediosa rutina, aunque a decir verdad poco importaba, para Dominic era lo mismo estar de vacaciones que estar en clases, con la única diferencia que en época de clases lograba hacer que todos sus compañeros de casa le odiasen por provocar constantes pérdidas de puntos. Como fuera, temprano a la mañana y como de costumbre terminó por despertarse mucho antes de la hora prevista, gracias en gran parte a las malditas pesadillas que lograban acabar con su sueño desde hacía ya siete años. Tras despertar algo sobresaltado decidió levantarse, caminando directamente hasta la jarra de agua que siempre estaba presente en las habitaciones. Sirvió un poco en un vaso y terminó su contenido de una sola vez para lograr relajarse.

Aún no amanecía, tenía el serio problema de que prácticamente siempre terminaba despertando varios minutos antes de la salida del sol y ciertamente era algo molesto. Sin deseos de quedarse en la cama hasta que fuera hora de levantarse, decidió vestirse, tomando una camiseta manga corta de color negro, un pantalón de tela gris y unos tenis cómodos de color azul. Tras terminar de colocarse aquellas prendas, decidió retirarse de la habitación y luego de la sala común, avanzando por los oscuros y silenciosos pasillos hasta llegar finalmente a los terrenos del guardabosques. No tendría que caminar mucho más desde allí hasta llegar al bosque prohibido, que lejos de inspirar temor en el peliplata le parecía prácticamente un patio de juegos para él en donde ponder entrenarse.

Comenzaría a estirar sus piernas observando hacia el interior del bosque, y antes de siquiera poder ponerse en posición para comenzar a correr, sintió un duro golpe sobre la parte posterior de su cabeza el cual le hizo dar un paso hacia adelante, tomándose la cabeza de manera automática por el dolor que había sentido. Tras maldecir a regañadientes durante varios segundos se volteó para ver quién le había golpeado, encontrándose con una persona familiar, una persona de la que había tenido que escaparse durante prácticamente todos los años en los que había estado asistiendo a Hogwarts. No era ni más ni menos que la mismísima profesora de cuidado de criaturas mágicas, Erza Scarlet la que le observaba con cara de pocos amigos con el puño cerrado a pocos centímetros de su rostro aparentemente lista para darle otro buen coscorrón por estar fuera de su habitación en un horario en el que no debería estarlo aún.

Tras que ella le echase una buena bronca y le terminara dando otro golpe en la cabeza decidio hacer lo más provechoso para su salud e integridad física, en resumen, escapar cuanto antes de aquella mujer de exquisitas curvas que resultaba todo un espectáculo para la vista pero todo un castigo para el pobre idiota que se cruzase en su camino. Dominic definitivamente era raro, no sólo parecía disfrutar escapando de aquella profesora, sino que también le resultaba atractiva aún cuando ella no tenía ni el menor inconveniente en dejarlo inconsciente de un puñetazo para devolverlo al castillo, marcando su cuerpo con sus nudillos e infinidad de moretones. Fuera como fuera, aprovecharía que ya había comenzado a escapar para empezar su extraña rutina de ejercicios, corriendo a una buena velocidad mientras esquivaba árboles, ramas y troncos caidos.

Terminaría por llegar a uno de los pocos claros que podían encontrarse en el interior del bosque y una vez allí se detendría, observando a su alrededor para buscar una roca lo suficientemente grande para usar de peso extra. Una vez se hizo con una, se recostaría en el suelo y comenzaría a hacer abdominales, pareciendo que la roca no le incomodaba en lo más mínimo cuando debía pesar cuando mínimo unos treinta y cinco o cuarenta kilogramos. Ni bien terminó con todas las repeticiones de abdominales se giraría quedando boca abajo antes de colocar la roca sobre su espalda, comenzando con lagartijas. Había comenzado a sentir algo de calor debido a la velocidad de los ejercicios, y eso se vería reflejado con facilidad en unas cuantas gotas de sudor que aparecieron en su rostro.

Debía haber pasado alrededor de media hora en el bosque con su rutina, el sol ya había salido y debía regresar al castillo para bañarse y asistir a clases. Aprovecharía la distancia para regresar corriendo al castillo y así quedar satisfecho con aquella improvisada mañana de ejercicios. Ni bien llegase, se dirigiría hacia su habitación para buscar otras prendas que serían parte del uniforme de Hogwarts. Se daría un rápido baño y se colocaría una camiseta de manga corta azul, la camisa del uniforme completamente desprendida dejando a la vista su camiseta y el pantalón gris del uniforme acomodado ligeramente debajo del área de su cintura, prácticamente dejando al descubierto su ropa interior si no fuera porque la camiseta y la camisa se encargaban de cubrir su prenda íntima. Arremangó la manga de su camisa y se colocó sus brazales que solían acompañarle siempre, colocando en el izquierdo su varita, dejándola oculta a la vista.

Se observó durante algunos segundos en el espejo, antes de dejar escapar un gruñido. Condenada Elizabeth... Diría mientras tocaba con la yema de sus dedos el por demás notorio chupetón que ella le había dejado, una marca de un fuerte color violáceo que resaltaba en el conjunto de la pálida piel del menor. No había nada que hacer ya, él mismo había prohibido que ocultasen dichas marcas así que tendría que seguir con aquel juego. Dada la hora lo único que haria sería pasar rápidamente por el gran comedor y se llevaría algo para comer en el camino y así engañar a su estómago que parecía una fiera atrapada de tan ruidoso que estaba. Cargando todos los elementos necesarios para la clase se encaminó hacia el salón donde éstas serían dictadas, bajando con molestia a las mazmorras.

Ni bien llegó a donde la clase se llevaría a cabo ingresó notando como el profesor parecía estar mirando hacia la puerta. Apenas vio de quien se trataba dejó escapar una maldición, al parecer los rumores eran ciertos y era justamente él quien se encargaría de dar aquella clase. Su molestia se calmó un poco al ver que la rubia ya se encontraba allí y con una maliciosa sonrisa se acomodaría justo detrás de donde ella se encontraba, observándole con malicia. Vaya que estás interesada en la clase que hasta llegaste primera que todos los demás~ Fue todo cuanto dijo antes de comenzar a acomodar sus cosas en la mesa. Por cierto, linda marca~ Comentó cantarín haciendo obvia referencia al chupetón que él le había dejado el día anterior. Tras sus comentarios guardó silencio y se acomodó en su lugar prácticamente dejándose echándose en su asiento con expresión de aburrimiento y molestia al tener que esperar a que los demás llegasen.
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Quinoa Cóatl
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Sáb Feb 04, 2012 9:43 pm

El insomnio de la noche anterior fue el despertador natural de hoy. Y luego de ello le siguio el hechizo Tempus. Con pereza y suavidad dirigió una mirada a donde se encontraba Imperio y sonrió. La exótica serpiente de color turquesa estaba enrollada en su terrario y al parecer ya se encontraba despierta. Con pasos ligeros, llego hasta la serpiente, está lo miraba con curiosidad, ya que sus pequeños pies parecían no tocar el suelo frío de aquella lujosa habitación. Si algo le encantaba era que pocos en Slytherin tenían que compartir habitación por la escasez de alumnos que solía haber. Así que cuando fue a la ducha que había dentro de la habitación, se desvistió sin temor alguno. Más tarde salio desnudo del cuarto de baño y con elegancia, vistió su uniforme. Con exagerada vanidad miraba su reflejo mientras que por inercia se arreglaba su lisa corbata.

Con elegancia y la típica mirada de superioridad se fue de las mazmorras con dirección al gran comedor. Había que admitir que se sentía nervioso, ya que bueno, el primer día siempre causa gran expectación, y hoy no sería la excepción. Con estos pensamientos llego al comedor y tomo su asiento de siempre. El desayuno de hoy era cereal, zumo de naranja y fruta dulce, un aperitivo perfecto para empezar el día. En silencio comenzó a desayunar, mientras que pensaba en que sería el nuevo profesor de Pociones, Astronomía y Transformaciones. Al pensar en la ultima asignatura, un pequeño e imperceptible escalofrío recorrió completamente su torso. Aquella susodicha materia le daba demasiados dolores de cabeza.

Sin más preámbulos termino su desayuno y se fue de ese lugar, esta vez a mirar el tablero que había afuera del gran comedor. Al parecer, su día empezaría bien, ya que pociones era a primera hora, osea que en unos 9 minutos empezaría la clase. Con el mismo paso ligero de siempre se dirigió esta vez hacía las mazmorras. En el pequeño trayecto empezó a entonar una canción, aprovechando que muchos seguían en el comedor y otros alistándose. Siempre había gente que era irresponsable y se levantaba después de lo ordenado.

-El no puede escribir en el suelo de mi furioso y árido corazón.- Cantó, mientras que topaba su mano contra la puerta del aula. Después de dos pequeños golpes más entro en aquella aula.
La fría mirada de aquel profesor le traspaso y solo atino a sonreír de lado. Sin sorprenderse miro a sus otros dos nuevos compañeros. Dominic y Elizabeth, sin ser descortés y maleducado les dedico una sonrisa Altanera. Al chico de Gryffindor no le conocía y honestamente esperaba no hacerlo, no le gustaban demasiado los leones. Y en cuanto a su otra compañera de casa. Bueno, ya habían tenido un encuentro... Un encuentro algo agrio.
Al caminar por el aula encontró algo extraño en el suelo pero no le tomo mucha atención y procuro andarse con cuidado, no tenía ganas de caer en una broma pesada. Llego hasta la banca que estaba mas adelante y ahí se sentó.


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GlennFletcher
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Lun Feb 13, 2012 3:56 pm

Es a mañana se habìa despertado de madrugrada, caladamente se dirigiò al gran comedor con elegancia y paso seguro, se sento en su lugar de siempre en la mesa de las serpientes y tomo como de costumbre solo un te de hierbas y un pan con mermelada de calabaza. Su lechuza le traia como siempre el diario "El Profeta" que acompañaria su desayuno, lo ojeo rapidamente para terminar con su desayuno a tiempo y encaminarse hasta donde se daria la primera clase pociones del semestre.

Como de costumbre llegaba a tiempo y no era de los que se dignaran a llegar atrasados a clases siendo como era de ordenado y seguidor de las reglas del castillo ni mucho menos tener algun atraso en pociones, que era de gran interes para el pelinegro, dirigio su mirada alrrededor del lugar con detenida metilculosidad percatandose de cada pequeño detalle en el salòn de clases, permanecer alerta era lo que siempre hacìa y no por estar en un colegio iba darse el lujo de andar por ahi sin cuidado. Vio al profesor e hizo una pequeña reverncia de respeto para luego dirigirse hasta los bancos, donde se sentò no muy lejos ni tan cerca, tampoco tenìa una amistad con Elizabeth como para sentarse junto a la rubia y la relacion de ambos no era exactamente amistosa, siempre terminaban peleandose o ignorandose, cualquiera fuera, no era mas que un chocuqqe de personalidades por lo que el pelinegro preferia simplemente no relacionarse mucho con la rubia, se sentó apartado de la muchacha pero en el mismo lado del salón.

Le dio un rapido vistazo a los rostros que se encontraban en el lugar, vio a un gryffindor, al que no le presto atenciòn mas alla que la de memorizar su rostro por si en alguna ocaicon sus caminos se cruzaran mas alla de las clases, y vio a un Slytherin que recordaba haber visto alrrededor de la sala común,
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Mikhail Smirnov
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Lun Feb 13, 2012 7:33 pm

La mirada del moreno no se movió de la puerta ni siquiera cuando la persona que se encontraba tras ella tomó el picaporte e ingresó al salón de clases. Rápidamente la vista de Mikhail recorrería a la recién llegada, sorprendiéndose un poco al notar que se trataba ni más ni menos que de Elizabeth, su musa, aquella joven que resultaba ser su preciado objeto de deseo y fantasías retorcidas y enfermas. Estudió su vestimenta y no pudo evitar que su enfermiza imaginación comenzase a idear oscuras prácticas donde la rubia que acababa de llegar era la única protagonista. Sin darse cuenta, comenzó a estudiar a la muchacha, parecía analizarle, como si buscase memorizar todos y cada uno de los detalles que podían apreciarse en ella durante aquella mañana. ¿Pero por qué lo hacía? Quizás por el hecho de que al verla vestida de esa forma, su enferma mente comenzaba a generar las típicas fantasías de un hombre observando a una colegiala y vaya que el uniforme le quedaba bien, aún cuando estaba claramente modificado para el gusto bastante particular de la rubia que lo portaba cual perfecto maniquín en una lujosa tienda de ropa.

Contra su voluntad logró hacer que su vista regresase a su libreta y continuó anotando, en primer lugar acerca de las prendas de la joven que a su gusto resultaban por demás sugerentes y provocadoras, aunque también el hecho de que ella fuese la primera en llegar a la clase de pociones resultaba enigmático e incluso interesante para él, ya que la fama de Elizabeth no era la de una estudiante modelo o siquiera preocupada, más bien, todo lo contrario. Su vista regresó a la puerta por la que poco antes la mujer había ingresado, nuevamente el sonido de pasos habían llamado la atención del profesor, manteniéndole expectante al no saber quien sería el próximo en llegar, aunque cabe aclarar que estuvo a punto de caerse de su asiento al percatarse de quien se trataba.

¿Era posible que se encontrase soñando? ¿Cómo podía explicarse sino que dos estudiantes conflictivos fueran los primeros en aparecerse por el salón de clases? Grande fue su sorpresa sin dudas al ver que era su propio sobrino el que ingresaba al salón tras la rubia, logrando que un suspiro de sorpresa escapase de sus labios, aunque dicho sentimiento jamás fue reflejado en su rostro que se mantuvo impasible, como si de roca sólida se tratase, una estatua que ocultaba los verdaderos pensamientos de la mente de aquel hombre de azabaches cabellos. Dejando de lado la... poco placentera sorpresa de saber que Dominic había tomado su materia, su mirada nuevamente volvería a dirigirse hacia la puerta. ¿Quién sería el que aparecería ahora? Quien quiera que fuese, habia tenido suerte, el timbre estaba a punto de oirse en esos momentos.

- "Otra serpiente..." - Se dijo a si mismo al ver al recién llegado. Hizo una leve inclinación de cabeza ante la sonrisa del menor, cerrando su libreta ni bien éste se acomodó en su lugar, la hora había llegado. Lentamente se levantó de su sitio y observó a los presentes, eran menos de los que esperaba a decir verdad, pero eso no importaba, cada uno sabía qué hacer con su vida y él no era alguien que fuera a comenzar a dar lecciones de moral, no por ahora, no le interesaba y tampoco le agradaba la idea de hacerlo justo al comienzo de las clases. A punto de comenzar a hablar estuvo cuando pudo oir el sonido de la puerta una vez más, escaos segundos antes de que el timbre que daba comienzo a la clase llegase a oirse. Su diestra se dirigió en dirección a su rostro para acomodar sus gafas, mientras daba algunos pasos hasta quedar frente a su escritorio, deteniéndose allí con sus fríos zafiros sobre los jóvenes. Correspondió el saludo del último alumno en llegar y aclaró su garganta.

- Sean bienvenidos. - Dijo antes de cruzarse de brazos. - Lo que voy a enseñarles puede resultarles de gran ayuda en el futuro, independientemente de la especialidad que elijan. - Su vista se dirigió hacia la rubia y luego a los varones. - ¿Desean ser exitosos? Pueden lograrlo al embotellar su fortuna. ¿Desean a una persona con todas sus fuerzas? Captarán su atención al embotellar dicha obsesión. ¿Desean el mal de alguien? Podrán hacerlo con un pequeño frasco. - Sonrió, una sonrisa amplia, satisfecha, pero siniestra a la vez. - Todo dependerá de lo que ustedes consideren correcto o incorrecto, yo les daré las herramientas necesarias, ustedes serán los encargados de realizar obras de caridad o las más monstruosas atrocidades. -

Dio algunos pasos hasta una mesita a la derecha de su escritorio, mesita que tenía varios frasquitos ordenados con esmero y cuidado como si de una pequeña colección se tratase. Comenzó a buscar entre ellos, tomó uno, lo observó con atención y volvió a dejarlo en su lugar, luego otro y otro, hasta que finalmente dejó escapar un suspiro satisfecho. Sacó uno de ellos, un líquido aparentemente inofensivo se encontraba en el interior del frasco, aunque en realidad era un elixir para inducir la euforia. - Señorita Lockheart ¿podría decirme qué poción es la que tengo en mis manos? - Preguntó antes de voltearse con el frasco entre sus dedos, comenzando a observar a la mencionada en espera de la respuesta. - Cada respuesta correcta será premiada con cinco puntos para sus respectivas casas, en caso de responder de manera errónea, se restarán cinco puntos.- Ni bien la joven respondiese, su mirada se dirigiría a Glenn. - Señor Fletcher ¿qué precauciones hay que tener con ésta poción para evitar efectos secundarios?- Cuando Glenn respondiese se voltearía hacia Quinoa. - Señor Cóatl... disculpe... - Observó al menor. -¿Dije bien su apellido? - Preguntó con curiosidad ya que se le hacía algo complicado el pronunciar aquel nombre. - Como sea ¿podría indicarme cuáles son los ingredientes de ésta poción?- Y una vez éste último respondiese se voltearía hacia Dominic con una sonrisa maliciosa en el rostro. - Señor Smirnov ¿Podría indicar paso a paso la preparación de ésta poción?- Sabía que Dominic era pésimo en ésta asignatura, así que se aprovecharía de aquello.

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Elizabeth Lockheart
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Lun Feb 13, 2012 8:36 pm

El escalofrío que la recorrió por entero se intensificó con creces y regresó al menos una vez cuando la mirada que el varón le dirigió pareció intensificarse. Estaba acostumbrada a que la miraran fijamente, incluso a que la examinaran de esa forma, mirándola de arriba a abajo sin perderse detalle de su anatomía y forma de vestir... pero los ojos zafiro del profesor la estaban poniendo nerviosa y no sabía porqué. No la miraba con lujuria como muchos otros ya lo había hecho, o al menos eso creía ella pero lo dejó estar, supuso que si se movía aquella especie de análisis terminaría -si es que en algún momento había empezado pues estaba algo confusa sobre eso- y por ello se dirigió a la mesa ya antes descrita, permaneciendo allí sin apartar su vista de la ventana ni cuando escuchó unos característicos y reconocibles -al menos para ella- pasos que se acercaban.

¿Cabía la posibilidad de que el primer día de clases los dos alumnos más problemáticos de Hogwarts hubieran decidido ser puntuales? Así lo parecía y por extraño y casi apocalíptico que fuera tal hecho era una verdad innegable, después de todo el menor no se había tardado ni un minuto antes de comenzar con la matutina sesión en la que se centraba a molestarla. Realmente no supo quién se paró tras ella, tenía la mente en otro lugar y sólo regresó a esa tenebrosa aula cuando la irritante voz del varón la sacó de su ensoñación, recibiendo por única respuesta un gruñido que hasta el profesor sería capaz de oír. Esa iba a ser toda su respuesta hacia él, no tenía ganas de replicarle con palabras pero en cuanto le recordó la presencia de esa maldita marca sobre su piel no pudo evitar que sus músculos se tensaran y su ceño se frunciera, haciendo desaparecer en apenas un segundo el ligero sonrojo que había teñido sus mejillas.

Gruñó un poco más fuerte antes de girar la banqueta sobre la que estaba para dar la espalda al fondo de la clase, cruzando sus piernas -izqueirda sobre derecha- y dejando reposar sus codos en la mesa como si estuviera en la barra de un bar, mostrando a su vez una amplia sonrisa maliciosa- Lo mismo digo~ No es normal ver algo así adornando tu piel, te favorece~ -claramente se estaba burlando de él, sabía lo mucho que odiaba las marcas en su cuerpo y remarcarle que una de éstas -sobre todo una que ella había hecho- ese mostraba en su perfecta piel lograría probablemente un cierto grado de enfado en Dominic, y un placentero deleite en la fémina. Siguiera o no su discusión con el platiando en cuanto la puerta volvió a abrirse sus orbes se dirigieron hacia allí, mirando al principio curiosa y luego enojada a la persona que aparecía bajo el dintel.

Era ese mocoso que la había abofeteado en Hogsmade, el mismo al que más que gustosa le había devuelto el golpe desencadenando en pelea lo que había sido un mero paseo al atardecer. No disimuló en absoluto su enfado ante tal recuerdo, su ceño fruncido, su afilada y casi mortífera mirada y su expresión peligrosa daban todas las señas necesarias para adivinar su actual estado de ánimo... y no era en absoluto bueno. Respondió la altanera sonrisa ajena con un gruñido en el que mostró ligeramente uno de sus colmillos, agregándole un violento comentario- Borra esa sonrisa de tu cara o te la borraré a golpes -advertencia o amenaza, realmente en Elizabeth no tenían mucha diferencia. Su reacción auna posible respuesta no se haría esperar pero la entrada de otro personaje -así como los anteriores movimientos del profesor- harían que su atención se desviara a uno y a otro, viendo así a Glenn introducirse en el aula.

- Aburrido -no fue un saludo para el moreno menor, fue una observación con la que describía la escena: tres serpientes y un león, ¿había algo más aburrido que eso? Pocas cosas realmente aunque no había mucho espacio para animar las cosas, la clase había empezado. No se molestó en darse la vuelta, al menos no completa pues en cuanto el profesor comenzó a hablar la fémina giró hacia su izquierda, quedando en perfecta posición para poder apoyar su espalda en la pared de la ventana, dando así su costado derecho a Dominic y su izquierdo al profesor a menos que éste se adelantase, teniendo así mismo a los otros dos estudiantes -curiosamente menores a ella en edad pero mayores en altura salvo Quinoa, a quien sacaba unos tres centímetros- dentro de su radio de visión. Si bien no tardó mucho en acomodarse y cerrar los ojos sus demás sentidos estaban presentes y escuchó con atención las palabras del hombre trajeado, sin percatarse de su siniestra sonrisa precisamente por mantener su sentido de la vista fuera de juego hasta que escuchó un pequeño tintineo, proveniente de los frascos al ser cogidos y colocados de vuelt en la mesa.

Miró aquel lugar de reojo, intentando por mero aburrimiento reconocer cada una de las pociones pero a distancia era más bien difícil, sobre todo cuando los frascos no eran nada reveladores. Cuando se le preguntó directamente no hizo más que suspirar sonoramente, levantándose y acercándose para tomar el frasco, destaparlo y verter apenas una o dos gotas sobre la mesa que había escogido, dándole más o menos la espalda al profesor para ello. La verdad era que para reconocer una poción no hacía falta mucho más que su color y olor, a veces textura o alguna prueba un poco más curiosa como el uso de ciertas hojas o similares, pero para ella y cualquiera algo interesado en la asignatura en cuestión no era difícil, no tras seis años de experiencia. Por ello su respuesta iba a ser rápida, más bien en cuanto vertió esas gotas pero calló de repente, sin haber dicho ni una palabra, apenas habiendo abierto los labios antes de cerrarlos y dirigir una mirada en cierto modo confusa y divertida al moreno mayor.

Ante esa explicación añadida la fémina llegó a dudar. ¿Podía ser más obvio o realmente no se lo había aclarado intencionadamente? Fuera cual fuera la respuesta Elizabeth se encontró en una curiosa encrucijada. Sabía qué poción era aquella, no había que ser un genio para adivinar qué poción era aquella. No sólo tenía un característico color amarillo Sol, sino que el perceptible aroma dulzón que desprendía -casi parecido a un incienso suave- revelaban su naturaleza con creces. Apenas dos segundos le llevó decidirse entre dar la respuesta correcta -pues ganar puntos le interesaba nada y menos- o la incorrecta -molestar a sus compañeros de casa era una irresistible tentación, y los puntos para las casas eran un gran punto débil- y acabó por elegir ser buena chica... por ahora~ Ya más adelante podía desquitarse, era mucho más divertido ganar puntos para luego perderlos todos y más.

- Es una poción de euforia -una respuesta escueta pero directa, muy típico en alguien como ella que no solía andarse por las ramas a menos que gustara de liar a sus oyentes. Dicho eso cerró el frasco, tomó en su dedo índice las escasas dos gotas que había vertido sobre la mesa y las limpió con un pañuelo que sacó de su bandolera, podría haberlas evaporado pero de haberlo hecho la clase entera se habría llenado de ese aroma dulzón y probablemente alguno de los presentes mostraría los síntomas de aquella poción, después de todo ella sólo podía manipular la parte líquida, la que contenía agua. Como fuera, dejó de prestar cierta atención a las preguntas que se iban sucediendo al resto de alumnos aunque cuando llegó el turno del platinado no pudo evitar sonreír maliciosamente, mirándole triunfal al tener la certeza de que le había tocado la pregunta más larga y difícil de una asignatura que no se le daba mal, sino horriblemente fatal. Ya después daría gracias al profesor por eso, quién sabe, a lo mejor esa clase sería más divertida de lo que creía.



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GlennFletcher
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Lun Feb 13, 2012 9:09 pm

Mirando atentamente al profesor y escuchando la inicial pelea verbal entre Elizabeth y el gryffindor el pelinegro se cruzo de brazos como usualmente lo hacía mientras estaba concentrado y pensando, al momento en que el profesor tomo el frasco inmediatamente reconoció su contenido, era un elixir que provocaba euforia a quien lo bebiese, sabia muy bien sus efectos por cuanto Lisset había usado al ojiazul de conejillo de indias durante semanas mientras practicaba aquella mezcla en vacaciones, entre otras pociones que su pelinegra amiga le había hecho probar durante aquellas semanas.

Aquel día el pelinegro no llevaba puestas sus gafas, pero aun así veía lo bastante bien como para no sacarlas de su bolso, su uniforme perfectamente arreglado y sin ningún detalle que faltase, se acomodo la corbata y atento a la pregunta del profesor este le dirigió la mirada y busco la respuesta en la información que tenía memorizada de antemano y la que había obtenido de libros y notas, esta información estaba perfectamente ordenada en su cabeza, con delicadeza y respeto se propuso responder "Para evitar que el efecto de euforia sea permanente se debe agregar pimienta y para contrarrestar los demás efectos secundarios se le debe agregar una ramita de menta durante la preparación" una respuesta rápida y sin titubeos, aunque su conocimiento de pociones era mayor que el de Lisset, también había limites para el ojiazul, no conocía todas las pociones, pero si las mas comunes y las que había aprendido de su mentor.

Mientras escuchaba lo que lo se hablaba en el salón de clases, tomaba notas de algunas cosas que podrían bien luego, servir de bitácora de clases para organizar sus tareas y obviamente no faltarle el respeto al profesor que compartía su conocimiento con la clase, el pelinegro tenía sus sentidos completamente atentos a todo lo que ocurría y su mirada iba de su cuaderno de notas al profesor de vez en cuando.
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Quinoa Cóatl
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Mar Feb 14, 2012 2:45 am

Espero con elegancia a que todos los alumnos entrasen, pero al parecer solo serían 5 en total, contando al profesor obviamente.Había una cara nueva, a decir verdad no recordaba haber visto a la otra serpiente que igualmente paso de Elizabeth. Al parecer la sonrisa que antes había esbozado al entrar le había chinchado a la rubia cosa realmente gratificante. Pero su ego se elevo aun más cuando las palabras para nada sutiles de la fémina llegaron a sus oídos.
En silencio saco una hoja negra de su túnica y escribió ahí mismo "Mi sonrisa es igual que tu aberrante promiscuidad, no se borra ni a chingazos." Después de haber terminado con el mensaje hizo de la hoja un hermoso cisne negro y lo hechizo para que llegase hasta la rubia sin ser visto nada más que por ellos dos.
Al escuchar la tonta diatriba del catedrático no pudo más que esbozar una mueca que parecía ser sonrisa que guardaba el significado de "Vayamos al grano". Cuando el discurso termino, el profesor comenzó a realizar preguntas al azar. Primero a la fémina del aula, luego a la serpiente que no conocía y luego a él. -Claro,- Respondió la incipiente pregunta de su apellido y luego paso con elegancia y rapidez a la respuesta. -Polvos rebeldes de escoba, elixir del poder falso, ramita de menta, higo seco, púas de erizo, ajenjo y pimienta.- La respuesta había salido con autosuficiencia y con una ceja enarcada por parte propia. Los 5 puntos se veían muy apetecibles empezando el año escolar.
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Dominic Smirnov
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Miér Feb 15, 2012 4:57 pm

Una risita divertida escapó de sus labios al oir el sonoro gruñido que la rubia le dedicó a modo de respuesta a su comentario sobre aquella más que visible marca adornaba el cuello de la fémina. ¿Cómo no iba a estar satisfecho si hasta había logrado que ella se pasease con ella cual trofeo de guerra? Curioso sin dudas, no era común que ella le obedeciese sobre algo así, y hasta llegó a pensar que ella podría terminar usando una gargantilla o algún accesorio similar para cubrir aquel morado que contrastaba de manera notable con la blanca piel de su dueña. En cierto modo, se alegraba de que ella hubiera "aceptado" lo que él le había propuesto, ya que sería por demás molesto y vergonzoso tener que andar enseñando él solo el resultado de aquel jueguito que habían tenido el día anterior, podía llegar a ocultarla con una bufanda, pero no es como si le agradase demasiado la idea de utilizar dicha prenda para empezar.

La sonrisa se borró por completo del rostro de Dominic cuando la rubia respondió a su comentario con otro de similares características, a decir verdad no le hacía mucha gracia el tener aquella marca sobre su piel, recordar el instante mismo en que ella se la había hecho lograba hacerle volver a desear darle un golpe en la cabeza. ¿Cómo había tenido el descaro de marcar su cuerpo? Gruñó, no en un volumen excesivo como los gruñidos que la rubia había dejado escapar, pero aún así, dada la cercanía entre ambos, ella sería capaz de oirle con facilidad. A punto de responder con algún otro comentario ácido, pero se detuvo al oir que la puerta se abría. Apenas y si movió un poco su cabeza para poder observar de quién se trataba, era un Slytherin al parecer, y uno al que no recordaba. Sin embargo, al notar la sonrisa que les dedicó, no hizo más que bostezar con una expresión de aburrimiento y desinterés. Le daba bastante igual aquel joven y si pensaba que con una sonrisa así iba a lograr molestar al peliblanco estaba equivocado, pero grande fue su sorpresa cuando pudo oir a la rubia respondiéndole de aquella forma. ¿Habría pasado algo entre ellos quizás? No pudo sacarse aquella pregunta de su mente, la rubia era buscapleitos, de eso no había duda, pero también era una persona que no se dejaba provocar tan fácilmente y es por ello más que nada que se le hizo raro que reaccionase así.

¿Te robó un dulce y por eso te alteras~? Preguntó con malicia al tiempo que una sonrisa de medio labio se dibujaba en su rostro. Iba a seguir molestando a la joven cuando la puerta se abrió nuevamente. ¿Otra serpiente? Vaya que iba a ser aburrido estar rodeado de verdes estirados como Dominic solía llamarles, sin embargo, éste era uno al que recordaba, al menos de vista gracias a aquella... "clase" de Defensa contra las artes oscuras que se había celebrado algunos días atrás. Le observó con aburrida expresión mientras éste se acomodaba, y no pudo evitar sonreir ante el comentario de la rubia. Vaya que te llevas bien con tus compañeritos~ Comentó divertido ya que parecía que en cualquier momento podían terminar matándose todos en el interior de aquella clase. Pensé que al menos con el último al menos te llevarías mejor al tener cosas en común. Sonrió divertido. Pensé que entre cuatro ojos se entendían... Suspiró fingiendo estar decepcionado, aunque en realidad esperaba que dicho suspiro llegase a molestar a la joven, le encantaba molestarla respecto a las gafas que ella usaba algunas veces.

La voz del profesor haría que Dominic volviese su atención hacia él, no por respeto ni nada similar, a decir verdad detestaba la idea de saber que aquel atolondrado sería su profesor. Escuchó con una aburrida expresión todas y cada una de las palabras de aquella "introducción" si es que podía llamársele de esa forma, pero no fue hasta que le observó caminar hasta una mesita que dejó escapar un suspiro resignado, seguro que iba a empezar a hacer preguntas. Tal y como lo había predicho, tras tomar algunos frascos se volteó y formuló la primera pregunta a la rubia buscapleitos, luego al cuatro ojos y finalmente al enano altanero. Cuando llegó su turno, dejó escapar un suspiro resignado. ¿Por qué tenía que responder el método de preparación él? Podía haber respondido de manera correcta la pregunta de los ingredientes o la precaución, pero con la que la había tocado no estaba tan seguro y para hacer las cosas aún más molestas todos los demás ñoños habían respondido sus preguntas.

No tenía la menor idea de cuál era la respuesta, rascó su cabeza y de manera disimulada, aprovechando que Elizabeth estaba delante de él para poder usarla como "escudo", abrió su libro para comenzar a buscar la respuesta en su interior. Para su fortuna encontró la forma de preparación. Se deben colocar los polvos rebeldes de escoba y el elixir del poder falso en un caldero, agregar algo de agua y dejar en el fuego durante cinco minutos, luego se deben triturar las espinas de erizo, mezclar con el higo seco y el ajenjo que debe ser picado con un cuchillo. Tomó algo de aire. Cuando el líquido comience a hervir, se debe agregar la ramita de menta y finalmente la pimienta. Tras su respuesta guardó silencio y se quedó observando al profesor. ¿Lograría engañarle?
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Mikhail Smirnov
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Miér Feb 15, 2012 5:59 pm

Su atención se mantuvo todo el tiempo sobre la fémina luego de formular la primer pregunta para que fuera respondida por ella. Guardó silencio y le observó avanzar hasta la mesita para tomar la pócima que él tenía en sus manos, destaparla y dejar caer algunas gotas. Durante todo aquel proceso, la mirada del moreno volvió a escudriñar a la joven y fue entonces cuando vio la horrenda marca que adornaba a su objeto de enfermizo deseo. ¿Cómo podía ser que ella tuviese una marca así? Sintió deseos de mandar todo al demonio en ese mismo instante, pero logró controlarse, de hecho nadie sabría lo que había pasado por su mente ya que ni un solo signo había dado para que pudieran siquiera imaginarlo. Su expresión, mirada y cuerpo se habían mantenido inmutables al imperioso deseo de acabar con el responsable de aquel morado que Elizabeth presentaba en el cuello.

Cuando finalmente la menor respondió, Mikhail simuló una sonrisa satisfecha al tiempo que movía su brazo derecho enérgicamente simulando dar un golpecito de alegría al aire. - ¡Excelente señorita Lockheart! - Diria con fingida alegría antes de seguir con la mirada a la misma cuando regresaba a su asiento luego de limpiar las gotas que había dejado caer sobre la mesa. Su vista se desvió luego hacia Glenn, era su turno de responder después de todo. Escucharía con atención la respuesta del pelinegro, analizando sus palabras y finalmente volviendo a sonreir como lo había hecho anteriormente con Elizabeth. Sus expresiones eran simuladas prácticamente a la perfección, cualquiera diría que los sentimientos que reflejaba con las mismas debían de ser sinceros, cuando en realidad, ésto estaba lejos de ser así.

Asintió con la cabeza una vez el menor terminó de hablar, observando con fingida pasión por el tema al estudiante. - Eso es absolutamente correcto señor Fletcher. - Una sonrisa se dibujó en su rostro antes de volver la mirada al joven Cóatl suspirando aliviado una vez confirmó que en efecto había logrado pronunciar de manera correcta el apellido del joven. Cuando éste comenzó a hablar, su mirada se mantuvo fija sobre él, asintiendo finalmente a la respuesta que le había dado. - En efecto señor Cóatl, hay que tener especial cuidado con las espinas de erizo a menos que se quiera terminar sangrando. - Comentó como si nada, seguramente los alumnos pensarían algo como "Vaya estúpido." pero conocía varios casos en donde personas realmente torpes terminaban con las púas clavadas en sus dedos.

Finalmente había llegado el turno de Dominic, debido a ello fue que no pudo evitar sonreir de medio labio sabiendo que no había manera que él, justamente él respondiese bien aquella pregunta. De más está decir que no hizo falta más que unos cuantos segundos para que su afilado oido percibiese el sonido de papel, más precisamente páginas de libro al girar que curiosamente provenían de donde el menor con el cual compartía parte de su sangre se encontraba. ¿Pensaba que podía salirse con la suya con algo como aquello? Lo dejó pasar, lo dejaría terminar su respuesta antes de acabar con aquella pequeña esperanza que al parecer albergaba de que su proeza pasase desapercibida. Le observó con atención, vaya que hacía su mejor esfuerzo para aparentar ser él quien poseía el conocimiento para crear aquella pócima, era hilarante a decir verdad.

Ni bien el menor terminó de responder, el pelinegro le observó directo a los ojos, sonriendo divertido. - En efecto señor Smirnov, algunas personas prefieren colocar la pimienta antes que la ramita de menta para evitar que el brebaje termine sabiendo a pimienta, pero es cuestión de gustos más que nada. - Dijo antes de volver la mirada a sus estudiantes. - Eso suma quince puntos para Slytherin... - Su mirada se afiló, clavándose como un frío puñal sobre el peliblanco. - Y se restarán diez puntos a Gryffindor, ya que si bien la respuesta era correcta, hacer trampa en clases no es lo más inteligente que puede hacerse. - Acomodó sus gafas y anotó un pequeño recordatorio respecto a los puntos en su libreta antes de aclarar su garganta ignorando por completo cualquier reclamo que el peliblanco pudiera llegar a hacerle.

Su mirada volvió a la normalidad así como su expresión en general, cambiando de aquella fría y algo lúgubre expresión a una alegre como la que había mostrado hasta entonces. - ¡Bien!- Diría observando a los menores. - Todo es muy interesante y sencillo en la teoría, pero vamos a un poco de práctica. - Hizo un suave movimiento con su varita y algunos ingredientes que se encontraban en la mesita donde estaban todos los frascos de las pociones, colocando los elementos necesarios frente a los alumnos. - Abran su libro en la página que el señor Smirnov estuvo leyendo, la página treinta y siete. - Comentó antes de sonreir de manera maliciosa hacia el peliblanco. - Coloquen su caldero sobre el mechero y agreguen un poco de agua para evitar que se queme, luego sigan las instrucciones del libro. -

Por su parte tomó su libreta y comenzó a tomar algunas notas respecto a los estudiantes que se habían presentado a su clase, observaciones y demás cosas para tener en cuenta luego. - Tienen media hora para preparar un elixir para inducir la euforia, si lo hacen correctamente ganarán otros cinco puntos, en caso contrario, perderán cinco. - Volvió su mirada hacia los menores. - Si tienen cualquier duda no teman preguntar. - Comenzó a caminar de un lado al otro mientras seguía tomando nota respecto a los alumnos, ellos por su parte podrían hablar si así lo deseaban, pero no iba a permitir que se ayudasen entre ellos, más que nada para asegurarse de que Dominic terminase perdiendo otros cinco puntos al fallar con su poción, era más que seguro que lo haría.

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Elizabeth Lockheart
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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Miér Feb 15, 2012 7:11 pm

Tras las palabras que le dirigió al Slytherin con quien tubo un encuentro más que agrio la fémina se limitó a ignorarle al igual que haría con los demás presentes en la sala aunque regodeándose y deleitándose por el gruñido que Dominic soltó cuando le remarcó la presencia de aquella marca. Ciertamente nunca pensó en hacerle caso pero al vestirse no tenía nada a mano para cubrir aquella zona de su cuello y sin duda sus descubiertas ropas no pegaban en absoluto con una bufanda por lo que no tuvo más remedio que dejarlo estar. Eso sí, jamás pensó que el platinado le haría caso también, incluso ya había planeado alguna que otra jugarreta para obligarle a mostrar la marca al pensar que la iba a llevar oculta... aunque si lo pensaba bien era cierto que él carecía de ropas o accesorios que pudieran hacer tal cosa. En fin, su mirada vagó hasta la ventana y se mantuvo mirando desinteresadamente el exterior hasta que escuchó un pequeño aleteo cerca de ella, tomando -ás bien estrujando- con su mano derecha el papel que Quinoa le había enviado. Pensó en no leerlo, realmente era una pérdida de tiempo pero su curiosidad le pudo así como las ganas de rebatirle lo que fuera que le hubiera escrito. Así pues leyó con cierta indiferencia lo que había escrito y no pudo evitar reírse por lo bajo con desprecio y burla. ¿De verdad creía que eso bastaría para enojarla? Era iluso si siquiera concebía esa posibilidad.

Convirtió el papel en una bola y lo lanzó de vuelta al moreno sin gafas -ignorando el comentario del peliblanco sobre los cuatro ojos y los que le precedieron- con la intención de golpearle en alguna parte de la cara pues, si bien los papeles no hacía mucho daño por mucha fuerza que llevara el lanzamiento, al menos buscaría molestarle un poco y llamar su atención para que se volteara hacia ella y así poder responderle como la situación lo merecía- Mi promiscuidad no es asunto tuyo, enano -no se limitó a escribirle la respuesta de regreso ni mucho menos en callarse dicha respuesta pues, como si el profesor no estuviese delante, se lo soltó de buenas a primeras y en voz lo bastante alta como para que toda la clase lo escuchara- Y si quieres intentar provocarme hazlo directamente... aunque sí que te va eso de mandar notitas, igual que las chiquillas tontas del parvulario -añadió mostrando una maliciosa sonrisa, con tono claramente burlón y a juego con la irritante expresión que mostraba en su rostro. Su carácter rebelde y respondón salía a la luz, y si la cosa seguía así la primera clase del curso iba a ser de seguro accidentada... muy accidentada.

Fuera como fuere que reaccionase el varón probablemente la cosa se cortaría de raíz ante las palabras del profesor y el inicio de la ronda de preguntas ante las cuales Elizabeth actuó tal y como antes se ha descrito, no sin antes aprovechar que se levantaba para darle un golpe al ojos zafiro en la cabeza en respuesta a los comentarios que antes había ignorado deliberadamente. Dado lo imprevisto de su acción y que se movió más o menos rápido hacia Mikhail el peliplata no tendría tiempo a devolverle el golpe, por lo que voltearía el rostro para otorgarle una sonrisa orgullosa y casi triunfal antes de responder con aburrimiento pero certeza la cuestión que el mayor había planteado, regresando a su asiento sin quitar la mirada de su enemigo natural para evitar que un golpe por su parte la cogiera desprevenida. La verdad es que no se percató de que el ojos zafiro mayor había visto la marca de su cuello pero si acaso preguntaba la excusa de la picadura de algún bicho era más que útil, al igual que lo podía ser si es que el mexicano decidía ahondar en el tema. En fin, debido a que sus ojos estaban disimuladamente puestos sobre el Gryffindor pudo ver a la perfección cómo éste hacía trampas a la hora de contestar su pregunta. No le delató, aunque lo tenía en mente en realidad no le hizo falta pues el mismo profesor se dio cuenta del engaño aún cuando -al igual que ella- simuló no haberse percatado al principio.

- Noob~ -canturreó para molestar a Dominic. Sabía que la resta de puntos no le importaba en absoluto, es más, al igual que ella le encantaba saber que su casa perdía puntos por su culpa, se burlaba por el hecho de que le habían cogido haciendo trampas y eso era en verdad un buen punto a su favor. Ambos eran famosos en Hogwarts por ser rebeldes, insubordinados, violentos y un largo etcétera en el que podía incluirse eso mismo: tramposos, aunque no recordaba que les hubieran pillado nunca haciendo trampas en exámenes, trabajos o cosas similares. De todas formas dejó a un lado las bromas cuando la clase comenzó a irse por el lado práctico y, notablemente a desgana, la fémina sacó su libro y lo dejó a su lado derecho, abierto por la página mencionada y dejando ver un sin número de apuntes... muchos de los cuales eran en realidad frases cualesquiera, versos de quizá algún poema o simples dibujos que ocultaban entre ellos varias anotaciones sobre la materia y las pociones e ingredientes de la mencionada página tras una caligrafía cuidada y curiosamente humilde, sin ninguna floritura ni nada que la hiciera destacar demasiado al ser también de un tamaño más bien pequeño.

Pese a dársele bien realmente la clase de pociones le resultaba aburrida. Prefería estar una hora tirada en el césped sin hacer nada antes que gastarla en preparar brebajes, sobre todo cuando se trataba de una asignatura que requería paciencia, una paciencia que ella no tenía pues solía gastarla discutiendo con Dominic o con cualquiera de los demás miembros de la clase. En esta ocasión la coincidencia o el destino la había llevado a estar con tres personas que no le caían nada bien: uno por idiota con quien siempre se peleaba, otro por ser un estirado seguidor de las normas con quien no solía ni saludarse a menos que buscara molestarle, y el último un enano engreído con aires de superioridad a quien gustosa le daría una paliza allí mismo. Suspiró por lo bajo al dar cuenta de ese hecho pero no le quedó más remedio que gastar su tiempo en algo más productivo que dormir o molestar al platinado que tenía a su espalda por lo que -durante el tiempo necesario, ni un segundo más- la fémina se dedicó más o menos por entero a la preparación de la dichosa poción, llegando a pincharse en una ocasión la yema del dedo corazón derecho con una de las púas de erizo, soltando un nada disimulado "Fuck you" antes de lamer su herida y continuar. Si la poción le salía bien, pues así quedaba, si le salía mal una amplia sonrisa se dibujaría en sus labios pues era precisamente lo que buscaba. ¿Por qué ahorrarse la gratificación de hacer a Slytherin perder puntos cuando tenía todo lo que necesitaba para conseguirlo? Además, estaba segura de que el peliblanco no dejaría de molestarla durante el tiempo que se tardase en hacer la poción así que el resultado de ésta era más o menos al azar, después de todo ni ella es capaz de concentrarse cuando se tiene a un peliblanco pesado molestando a cada minuto.

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MensajeTema: Re: Comienzo de curso.    Vie Feb 24, 2012 9:31 pm

Ante el comentario del profesor, no pude evitar sentir algo de gusto conmigo mismo, si bien en la práctica no era un experto, al menos conocía lo básico en información, había practicado duramente, pero para mi la preparación de pociones siempre era de un 50 a 50, ya que el mas mínimo detalle cuenta y si se pasa por alto… terminaría por explotar o simplemente la poción no surtiría efecto. Tal y como el joven profesor lo indico, prepare el caldero y le vertí agua para evitar que este se quemara, abrí el libro donde había indicado previamente y comencé la lectura de este, captando cada palabra, siguiendo cada paso como era indicado, aunque en esos momentos, mi nerviosismo solía jugármelas mal, no era como Lisset que siempre estaba concentrada y si fallaba, era porque lo hacía adrede o simplemente pasaba por alto detalles tan mínimos que lo único que hacían era darle un liquido que no hacía absolutamente nada o bien tenía efectos totalmente horribles.
Comencé a guiarme paso a paso, coloque el primer ingrediente, los polvos rebeldes de escoba y el elixir del poder falso, vertiendo un poco mas de agua para comenzar con la primera parte de la poción, cuidando que no se me escapara ningún detalle, uno nunca sabe si al pasar un detalle por alto terminaría ensuciando el salón o haciendo estallar la caldera, cualquiera que fuera el resultado, como bien decía su mentor, la practica hace al maestro, si fallaba, sería un detalle mas que arreglar la próxima vez que preparase aquella poción y recordaría pasar horas en algún lugar haciéndola una y otra vez hasta que consiguiera el resultado correcto. Luego agregue deje que se calentara los cinco minutos correspondientes, triture la espinas de erizo y la mezcle con el higo seco, pique el ajenjo con un cuchillo y lo mezcle con estos también, espere a que el liquido comenzara a hervir, cuidando que no subiera y fuera a dar al piso. Cuando hubo hervido agregue la ramita de menta y por último la pimienta finalmente dándole los toques finales a la poción.
Llegaba el momento de saber que resultaría de aquello, sería un resultado favorable para mí o quizás aquel día mi conocimiento no me ayudaría en la práctica. Cualquiera que fuese el resultado, estaba listo para escuchar las palabras que me dirigiera el profesor, tomaría cualquier crítica con sumo respeto y escucharía cualquier consejo que este tuviera que darme al respecto.

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