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 Moon temptation

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Elizabeth Lockheart
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MensajeTema: Moon temptation   Vie Ene 06, 2012 11:24 pm

Privado [Dominic Smirnov]

Era una noche común en Hogwarts, todos los alumnos estaban ya en sus dormitorios y la mayoría, probablemente, haciendo trastadas y divirtiéndose en lugar de dormir, después de todo un día de clases en Hogwarts no es tan agotador como para lograr que la marabunta de adolescentes que se hallaba en las múltiples habitaciones conciliara el sueño sin más. A pesar de la tardía hora de madrugada había al menos una persona que no estaba en su correspondiente habitación: Elizabeth Lockheart, la alumna más problemática de -probablemente- todo Hogwarts. Como muchas otras veces había logrado escaparse de la zona Slytherin del castillo y había vagado por los pasillos en su forma animal, un don que aprovechaba a la perfección pues pese a su gran tamaño se escabullía con suma facilidad y, como de costumbre, ningún profesor lograba percibirla, verla y mucho menos atraparla para mandarla de vuelta a su dormitorio.

Sus escapadas tenían los más diversos motivos y el principal solía ser que no le agradaba compartir cuarto con más de cuatro chicas gritonas, superficiales y vanidosas que no dejaban de chillar y burlarse de ella. Realmente no le importaba que se burlasen, podían hacerlo hasta que se quedaran mudas pues ella era inmune a todo insulto hacia su persona, pero aún teniendo ganas de dormir -no siendo éste el caso- esas idiotas (llamarlas de cualquier otra forma como "Arpías" sería insultar al magnífico animal) no le dejarían pegar ojo y eso acabaría en una nueva pelea de cinco contra una en la que, como siempre, ella sería la vencedora y la que se llevase el castigo más grande... aunque luego nunca lo cumpliese.

De todas formas lo que la llevaba ahora a serpentear por los pasillos y escondrijos de la escuela era otra razón: la simple necesidad de salir de aquellos muros para tener algo de libertad y tiempo para sí misma que disfrutar en silencio y soledad si descontamos la inestimable compañía que su lechuza siempre le proporcionaba. Así pues no tardó en encontrarse fuera del castillo, encontrándose minutos después con el blanco animal que más parecía intentar cazarla que acompañarla al sobrevolarla como si acechara a su presa. Le resultaba muy cómodo permanecer como serpiente y hacía tiempo que no podía tomar dicha apariencia, pero con el frío no era recomendable tener el cuerpo de un animal de sangre fría así que cuando estuvo lo bastante lejos del colegio se deshizo de su forma animal, tomando en brazos las ropas que su compañera le lanzó desde arriba y colocándoselas -un simple conjunto de ropas negras- para hacer lo que le restaba de trayecto hacia su objetivo: el lago.

Le tomó varios minutos más llegar pues se tomaba su paseo con calma y cuando al fin alcanzó las orillas sonrió de forma leve, dejando que su compañera se posara tranquilamente en la rama que más le gustase antes de hacer lo que tenía planeado. Cualquiera que la viese en esos momentos pensaría que estaba loca, después de todo nadie con sentido común se desnuda en pleno otoño para meterse en las heladas aguas del Lago negro una noche de Luna llena donde la poca visivilidad que otorgaba el satélite blanco tendía a ocultarse tras varias nubes negras que amenazarían con tormenta de no ser por su escaso número y tamaño. Aún así Elizabeth no era alguien que se asustara fácilmente y no era la primera vez que cometía una locura similar, después de todo se había enfrentado alguna que otra vez a los monstruos del lago en clase de Defensa contra las artes oscuras y en sus múltiples escapadas a las mencionadas aguas.

Ahora mismo estaba segura de que esos bichos no la molestarían, para empezar porque no se adentraría mucho en el lago, y para seguir porque tenía la extraña sensación de que esa noche ningún monstruo -marino al menos. intentaría atacarla, y Eli se fiaba de esas inusuales pero certeras sensaciones que probablemente percibiera el supuesto sexto sentido que los humanos poseían o con la conocida intuición femenina. Así pues una vez se desprendió de toda su ropa -dejándola sobre la rama en la que Barran reposaba- soltó su cabello, moviendo la cabeza lo justo para que su trenza se deshiciera dejando así caer la cascada dorada hasta casi sus tobillos antes de emprender camino hacia el lago tan lentamente como si de un espíritu se tratase dada la palidez de su piel... en la que inevitablemente resaltaba esa marca morado-rojiza que portaba en el cuello desde hacía ya casi una semana y que apenas había empezado a desaparecer.



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Dominic Smirnov
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 12:38 am

Risas... risas y gritos, bromas e insultos "amistosos" era todo lo que podía oirse en la habitación que debía compartir y en los aposentos de Gryffindor en general, incluso la sala común parecía una batalla campal por todos los estudiantes que se encontraban allí dando la bienvenida a los nuevos. ¿No podían hacerlo en otro lado? Rayos, desde hacia ya varios días que las cosas eran asi y eso, sumado al insomnio característico del peliplata lograban que su sueño fuese aún peor de lo que ya era por si solo. Hizo todo lo que pudo para conciliar el sueño, intentó cubrir su cabeza con la almohada, pero nada parecía disminuir el maldito sonido de las voces y ciertamente, si llegaba a hacer algún hechizo como para que se callaran o incluso terminasen lastimados y en silencio debería aguantar un sermón, algo que a esas horas no le apetecía demasiado.

Maldiciendo internamente terminó por levantarse de la cama con una expresión de mal humor que asustó a más de un estudiante, solo los compañeros de habitación de Dominic acostumbraban a verle de esa forma, por lo que sabían que si guardaban silencio no se meterían en problemas, aunque claro, no podía faltar el incauto que con ánimo de bromear intentó atraer al ojiazul a la diversión, recibiendo una fulminante mirada de parte del ruso. No hizo falta siquiera levantar un dedo para que todos se apartasen de su camino mientras avanzaba en dirección a la salida. No había tenido demasiado tiempo para escoger sus prendas, una simple camiseta sin mangas de color negro, un pantalón de tela a juego y unos tenis cómodos del mismo color era todo lo que cubria el cuerpo del platinado, sin olvidarse por supuesto de sus infaltables brazales de cuero que en pocas ocasiones le abandonaban.

Avanzó en silencio por los enormes y desolados pasillos del castillo pudiendo oir como al parecer el caos se extendía por todo el lugar. Vaya que son ruidosos... Musitó con algo de molestia en el tono de su voz al tiempo que llevaba sus manos a los bolsillos, caminando lentamente sin rumbo fijo. Pudo oir pasos no muy lejos de donde él se encontraba. "¿Quién será?" Se preguntó mentalmente mientras buscaba con la mirada algún lugar para ocultarse. A escasos metros de donde se encontraba había un lugar completamente cubierto por sombras que servirían para que pudiera evadir a quien fuera que se encontrase recorriendo el castillo a esa hora. Ocultándose entre las sombras, se agazapó mientras guardaba silencio, viendo como el guardia nocturno pasaba frente a él, deteniéndose frente donde estaba durante algunos segundos. "¿Me habrá visto?" Se cuestionó mentalmente, aunque afortunadamente el hombre siguió su camino.

Se mantuvo en silencio hasta que los pasos se alejaron lo suficiente antes de volver a levantarse para continuar su camino. ¿Hacia donde iría? No tenía ni la más mínima idea a decir verdad, pero algo ya se le ocurriría. No tardaría más de unos minutos hasta que algo llamó su atención, en medio de la oscuridad pudo notar como algo se movía presuroso en dirección a la salida. "¿Una serpiente?" Se preguntó con curiosidad. ¿Podía tratarse de un animal que hubiera ingresado al castillo? Poco probable, aunque no imposible, sin embargo algo llamaría su atención. ¿Perfume? Intentó percibir si efectivamente se trataba de perfume y para su sorpresa así era, si bien no sabía si se trataba de un perfume o simplemente jabón, estaba seguro de haber sentido esa escencia antes... Elizabeth... Dijo en un suave murmullo mientras comenzaba a seguir al supuesto animal.

Luego de una caminata de unos cuantos minutos finalmente había llegado hasta el exterior del castillo, guardando una distancia prudencial para evitar que la joven le detectase. Si algo debía admitir, es que desde que podía transformarse en un lobo, sus pasos parecían hacer menos ruido de lo habitual, en general se había vuelto bastante más sigiloso, y en ocasiones como esta era algo bastante útil. Pudo ver como algunas prendas caían desde el cielo, notando así que Barran estaba acompañando a la fémina a donde fuera que estuviese yendo. Avanzó sin dudar detrás de la rubia hasta que finalmente llegaron al río, aunque ciertamente, no esperaba ver lo que estaba a punto de suceder. ¿Estaba loca? Se estaba desnudando para entrar a nadar al lago, y peor aún, sin siquiera fijarse si había alguien alrededor.

Tardó varios segundos en reaccionar, a decir verdad, nunca creyó que terminaría viendo a su particular enemiga de esa forma y vaya que lo había dejado con una expresión de idiota en el rostro que no pudo ocultar y menos remover durante unos buenos minutos. No sabía que decir, mucho menos que hacer, sin embargo, recuperando el control de su mente, sacudió la cabeza para volver en si. ¿Qué demonios le pasaba? Parecía un maldito pervertido allí en la oscuridad observando a la joven de esa manera. Si iba a parecer un pervertido... que al menos valiese la pena. Avanzó en silencio hasta llegar a pocos metros de donde la fémina se encontraba, extendió su mano en dirección a las prendas de la joven. Esperaba que al menos Barran se mantuviese en silencio y no alertara a la muchacha aunque realmente daba igual, esquivaría cualquier picotazo que pudiera darle el animal en caso de ser necesario para cumplir su cometido.

Una vez con las prendas en su posesión, las colocaría sobre su hombro. ¡Vaya, vaya, vaya..! Diría divertido observando directamente hacia la mujer que se encontraba desnuda en el agua. Ya sabía que eras exhibicionista pero no creí que tu afición fuera tan grande. Comentó con malicia mientras mantenía la mirada en la joven, intentando en lo posible mirarle a los ojos, una tarea bastante difícil. Por cierto, linda marca. Comentó refiriéndose a la mordida que le había hecho él mismo hacía un tiempo, compañera de la que él tenía en su cuello claro está. Tú así y yo sin una cámara de fotos para inmortalizar el momento... Diría con fingida tristeza en su voz al tiempo que terminaba por sentarse en el suelo.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 1:37 am

Obviamente no esperaba que nadie la siguiera y la única atención que la fémina había puesto a su alrededor había sido en pos de que ningún profesor la encontrara, mucho menos esa guardia de pelo rojo que hacía las veces de profesora de cuidado de criaturas mágicas... su carácter era de temer y lo que menos le apetecía en esos momentos era que la devolviesen a un cuarto donde ni a duras penas lograría dormir. Si iba a pasar la noche en vela, al menos lo haría disfrutando y no aguantando a cuatro niñatas mimadas. Se arrepentiría de no haber prestado mayor atención cuando salió del castillo porque confiaba en que su lechuza le advertiría... algo que no ocurrió y por lo que ya tomaría medidas al respecto más tarde. Barran simplemente dejó pasar la presencia de Dominic, daba igual cuán silencioso fuera, la noche era el dominio de las lechuzas y desde su altura era capaz de ver bastante de la tierra bajo ella, al varón incluido pero no hizo nada, ignoró deliberadamente su presencia sabiendo que él era consciente de que no seguía a una serpiente más grande de lo común, después de todo el curioso aroma que desprendía el cuerpo de la fémina -estuviera en la forma que estuviera- era inconfundible para aquellos con el olfato lo bastante desarrollado como para percibirlo.

Fue así como llegó al lago, sin percatarse de la presencia que la acechaba. No había visto a nadie en las inmediaciones del lago durante su camino hacia allí, y el lugar era lo bastante grande como para que varias personas lo compartieran sin verse unas a otras por eso -y por tener a su compañera cerca- fue que ni se molestó en comprobar si realmente estaba sola, su habitual desconfianza desaparecía cuando estaba en compañía de ese animal blanco o, por otro lado, con la serpiente que solía tomarle prestada a su hermano. En fin, tras dejar las ropas a buen recaudo -o eso creía ella- se internó en el agua a paso lento hasta que ésta la cubrió por la cadera, dejando flotar así gran parte de su cabello. El agua estaba fría, aunque dado que en la mañana el Sol seguía golpeando el lago no estaba tan fría como para hacer que ella la rehuyese, al contrario, estaba perfecta en su opinión y eso le hizo mostrar una tenue sonrisa en los labios que, debido a su posición, nadie veía pues el varón vería su espalda y poco más si es que se ocultaba tras ella y no en una posición más cercana al agua.

De haber sabido que la seguían le habría encantado ver la cara de idiota que su desnudez -no enteramente visible para Dominic también gracias al cabello de la joven- había provocado en su acérrimo enemigo pero ni se imaginaba que habría alguien fuera de la cama así como tampoco sabía que no sólo Slytherin estaban de fiesta por así decirlo. Por eso tampoco fue capaz de imaginarse lo que ocurriría a continuación, algo que su compañera hubiera podido evitar si, en lugar de quedarse mirando al platinado con diversión, le hubiese picado, arañado o graznado para delatar su presencia. Estaba tranquila, bastante a decir verdad hasta que escuchó esas simples palabras y más concretamente el conocido timbre de voz que hizo que, por un momento, su cuerpo se tensara al completo. Llevaba días ignorándole, casi una semana e incluso después de su sesión de entrenamiento y reflexión en la Sala de los menesteres sabía sin saber cómo tratar con él, por lo que tenerle ahora detrás estando ella desnuda no era la mejor situación para aclarar sus dudas.

Sintió su cuerpo crisparse y agradeció que el agua no estuviera lo que se dice cristalina porque así no se preocupaba de cubrir su parte inferior, dejaba que el agua hiciera eso mientras utilizaba sus brazos para cubrir sus senos, una tarea relativamente fácil gracias al manejable tamaño de éstos. En cualquier otra circunstancia habría ahogado al espía sin mostrar ni una pizca de emoción, pero no pudo evitar que sus mejillas se encendieran al sentir aquellos zafiros sobre su cuerpo aún sin girarse para verle- Idiota -respondió cortante, muy a diferencia de su casi desesperada expresión, a los comentarios del peliplata aunque una vez respiró hondo -silenciosamente para que él no lo notara- pudo tomar una expresión fría, bajando así el brazo izquierdo pues le bastaba con el derecho para cubrir lo necesario de su pecho girándose así hacia el varón, dándole el perfil mientras le clavaba una afilada mirada que obviamente deseaba meterle varios kilómetros bajo tierra- ¿No te bastaba con tu larga lista de defectos que ahora le añades los de "pervertido" y "acosador"? Que bajo has caído -respondió ignorando olímpicamente el comentario sobre la cámara pero observando cuidadosamente cada movimiento del joven... y la ropa que éste cargaba. Si le daba por chatajearla poco podría hacer ella al respecto salvo transformarse, y con el clima no era una opción muy viable.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 2:21 am

De haberse percatado del efecto que había tenido su voz en la fémina hubiera dejado escapar una risa divertida, aunque para suerte de la rubia, no había sido así. Como fuera, no podría evitar suspirar divertido al oir como la joven le insultaba de manera tajante, como si quisiera apuñalarlo con sus palabras. Al notar como la muchacha se giraba quedando de perfil, optó por desviar ligeramente la mirada para evitar un contacto "directo" con ella. A decir verdad hubiera preferido encontrarla vestida a como estaba ella en esos momentos, molestarse como siempre, pero estando ambos vestidos cabe aclarar. Rascó su cabeza mientras un bostezo lograba escapar de su boca, estirando sus manos antes de dirigir ambas en dirección a su rostro, acariciando el mismo para intentar quitarse un poco el sueño que tenía.

Sonrió divertido ante las palabras de la muchacha la cual le tachaba de pervertido y acosador, por lo que, evitando mantener contacto visual con el cuerpo ajeno, esbozó una sonrisa de medio labio. Ya sabes, me gusta superarme cada día. Respondió divertido antes de ponerse a revisar las prendas de la joven. Vaya, sales sin ropa interior siquiera. Comentó decepcionado. A este paso tendré que meterme a tu habitación para ver si todas tus prendas íntimas son a juego. Suspiró al recordar a discusión que habían tenido algunos días atrás respecto a la prenda íntima que usaba la joven el día que había caido de la tabla que había utilizado para volar en el campo de Quidditch. Aunque quizás no había sido buena idea traer a colación aquella situación.

Como fuera, volvería su mirada a la muchacha con una sonrisa maliciosa en su rostro. ¿Así que tú tampoco podías dormir? Preguntó con curiosidad, no pensó que los Slytherin fueran tan ruidosos, a decir verdad, los consideraba a todos unos ricachones amargados. En Gryffindor las cosas estaban... bastante "alegres". Diría dejando escapar un suspiro. Vaya situación incómoda en la que se había metido, pero podría aprovechar para molestar a la joven. Su mirada se afiló. ¿Estaba ruborizada acaso? Eso si que era algo inesperado, aunque podría hacer uso de ello para seguir molestando a la rubia. ¿Te incomoda que esté aquí? Preguntó divertido dirigiendo su mirada directamente a la ajena. No creí que fueras a ruborizarte frente a mi alguna vez. Dijo antes de esbozar una sonrisa de medio labio.

Meditó durante algunos segundos si debía seguir con aquel juego o simplemente terminarlo antes de que pasara algo extraño como había ocurrido el otro día, sin embargo, la tentación de incomodar a la joven era demasiado grande como para dejarla pasar así como si nada. Para que no te sientas tan incómoda me quitaré algo de ropa. Diría con malicia, dejaría las prendas de la joven en el suelo antes de tomar su camiseta por la parte de abajo, entrecruzando sus brazos antes de comenzar a retirarla lentamente. Centímetro a centímetro la negra prenda comenzaría a dejar al descubierto la blanca piel del varón, así como cada uno de los músculos de su abdomen los cuales se contrajeron al sentir el frío otoñal sobre su piel. Tardó menos de diez segundos hasta que finalmente la prenda fue retirada por completo, dejando al descubierto el torso del joven.

Sonrió divertido antes de dirigir una maliciosa mirada a la rubia. ¿Así está bien? Preguntó divertido mientras dejaba su camiseta junto a la de la fémina, usando sus manos como apoyo cuando se reclinó ligeramente hacia atrás. Para su fortuna, él no debía sentirse apenado de estar con el torso desnudo, en momentos como ese agradecía ser hombre y no tener que cubrir su cuerpo como debían hacerlo las mujeres. ¿O acaso quieres que siga~? Preguntaría antes de levantarse lentamente, observando a su némesis desde lo lejos. Llevaría su diestra hacia abajo hasta posarse sobre su cintura. Colocando el pulgar entre la prenda que cubría la parte inferior de su cuerpo y su piel antes de bajar ligeramente su pantalón. ¿Qué haria la mujer ante aquella situación? No iba a quitárselos a fin de cuentas, pero quería ver cómo reaccionaría ella ante sus acciones.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 2:55 am

Era difícil de creer que en esos momentos la fémina se encontrara -al menos en apariencia- tan calmada como si estuviera vestida y en una situación menos vergonzosa y comprometedora pero en realidad ardía en deseos de darle un escarmiento al platinado, sobre todo cuando se puso a revisar sus prendas. Era obvio que no tomara ropa interior, apenas era un pijama abrigado lo que había cogido pues tenía pensado pasarse, si no toda, gran parte de la noche en el agua por lo que no necesitaría prendas y para entrar de vuelta al castillo se transformaría por lo que tampoco le harían falta. Había cogido lo mínimo imprescindible por si, dada la situación, necesitaba prendas con las que cubrirse y realmente el pijama no era la gran cosa: apenas una camiseta manga larga con un prominente escote cerrado por botones y unos pantalones igualmente largos, ambas prendas hechas de algo que parecía terciopelo oscuro o que, al menos, era igual de suave.

- Dudo mucho que fueras capaz de atravesar ni la mitad del laberinto... -Dominic era inteligente y ella no lo dudaba, pero ni el CI más alto ayudaba a superar un laberinto diseñado específicamente para ser impenetrable para aquellos que no conocían el camino, además en el remoto caso de que el varón pudeira sortear el laberinto se encontraría con el clásico pero eficaz hechizo que convertía las escaleras que llevaban a los dormitorios de las chicas en un resbaladizo tobogán. Por eso no se enojó por el comentario, aunque el hecho de que él revisara sus ropas era motivo suficiente para cabrearla. Tras ello ni se dignó a responder a la pregunta pues se había dado cuenta de que el ojos azules había desviado su mirada cuando ella volteó, un claro signo de que su desnudez le ponía quizá un poco nervioso y eso era más que suficiente para que la sonrisa ajena se equiparase a la que ella mostraba en esos momentos, tentada a hacer ciertos gestos insinuantes pero manteniéndose quieta y prudente dado el resultado de su primer y último juego con Dominic en el que usó sus encantos femeninos para molestarle. Prefería no llevarse otro mordisco que casi le arrancara la piel.

- Todos los niñatos son molestos, da igual la casa a la que pertenezcan -y si eran ricos eran aún más molestos por lo que no pudo evitar un hastiado bufido cuando habló sobre la situación en sus dormitorios, al parecer exactamente la misma que la de los leones que -supuestamente- las serpientes aborrecían. Dejó pasar el tema pues no quería hablar de sus ruidosas y molestas compañeras, había ido al lago para alejarse de ellas al fin y al cabo pero cuando la mirada de su acompañante se afiló la rubia supo que no iba a dejarla en paz... no en un buen rato al menos. La verdad es que veía venir un nuevo intento por molestarla, aunque no esperaba que utilizara su rubor -del cual ni cuenta se había dado- con tal propósito pues a punto estuvo de responderle un "¿Que no es evidente?" a la casi retórica pregunta que él le formuló- Me habré resfriado -mencionó sin darle ninguna importancia y dando una excusa viable, después de todo estaba desnuda, metida hasta la cadera en un lago frío y en pleno otoño. Por muy fuerte que fuera incluso ella podía enfermarse... pese a que eso no ocurriera desde hacía varios años salvo catarros tan leves que ni se notaban.

- "¡No te atrevas!" -pensó cuando el ojos zafiro mencionó el quitarse ropa. Sólo le faltaba eso, tenerle semidesnudo frente a ella sabiendo que, muy a pesar de su madurez, seguía siendo una adolescente con las hormonas alborotadas y que -por raro que a cualquiera le pareciese- tenía todo el derecho a juzgar qué hombres (y mujeres dicho sea de paso) eran de su gusto físicamente. Que le agradaran más allá del cuerpo ya era harina de otro costal. La ojos esmeralda se crispó de nuevo e incluso sus músculos se tensaron cuando el varón comenzó a despojarse de su prenda superior, tragando grueso y maldiciendo por lo bajo porque... maldita sea había que reconocerlo, ¡Dominic era un espécimen excepcional! Y que hiciera eso tan lento como si le estuviera dando un espectáculo sólo a ella logró erizarle la piel de todo el cuerpo además de aumentar su rubor de una forma tan nímia que con la poca luz quizá ni se notase- Sí, me encantaría verte postrado en cama por tuberculosis -respondió con ese "Sí" en tono sensual aunque recuperando su ironía en el resto de su respuesta. No obstante cuando le vio deslizar la mano hasta la linde del pantalón como, curiosamente, había hecho ella casi una semana antes logró hacer que siguiera con los orbes el movimiento de aquella mano aún cuando su mirada mostrara una neutralidad e indiferencia que realmente no poseía.

- Si continúas me matarás del asco así que estate quieto y lárgate, intento bañarme -estar en su presencia desnuda era ya malo, pero estar ahora desnuda y con él apenas a un par de prendas de estar en iguales condiciones era algo que ni siquiera ella podía soportar. Había controlado las hormonas durante casi cinco años... y no quería soltarlas en ese momento, y mucho menos con Dominic aunque cualquier deidad -en caso de existir- sabía bien lo difícil que estaba siendo todo esto para ella pese a que no lo demostrara más que en ciertos gestos y reacciones físicas que, esperaba, pasaran inadvertidas.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 3:47 am

Sonrió divertido al oir que ella dudaba que pudiese atravesar el laberinto, a decir verdad, el mismo estaba seguro que no podría hacerlo, y no era algo que el quisiera intentar después de todo. Como fuera no prestaría demasiada atención al comentario de Elizabeth sobre lo molestos que podían ser los estudiantes. Claro... Diría con incredulidad. Eso debe ser... Comentó dejando escapar una suave risilla. Has de ser lo suficientemente egocéntrica como para no sentirte apenada estando desnuda frente a nadie, ¿no es así? Preguntó con una maliciosa sonrisa en el rostro sabiendo que sin importar cuanto pudiera amar su cuerpo, la fémina de una u otra manera se sentiría incómoda al ser observada por alguien más estando de esa forma.

Luego de quitarse la camiseta dejaria escapar una suave risa al oir el comentario de la joven, vaya que podía ser graciosa con sus comentarios en ocasiones. Sería divertido, también lo sería perseguirte para poder toser sobre tí~ Comentó antes de observar satisfecho como la joven seguía su mano con la mirada, tal y como él lo había hecho días atrás cuando la situación había sido a la inversa. No comentó nada al respecto, no hacía falta, aquel glorioso sentimiento de una victoria silenciosa suficiente para satisfacer hasta al más quisquilloso y egocéntrico. Un suave suspiro escaparía de los labios mientras que en silencio saboreaba esa pequeña victoria como si se tratase de un resultado capaz de cambiar la mismísima historia de la humanidad.

¿Debía esperar? ¿Esperar a que la muchacha reaccionase antes de continuar? Si, definitivamente sería lo mejor, y para su fortuna, la joven no tardaría en dar una respuesta a la pregunta que el varón había formulado con claras intenciones de provocarla. ¿Debía continuar? Quizás si, después de todo, provocar algo en una joven como Elizabeth sería todo un logro personal que ciertamente podría disfrutar por mucho tiempo. Aunque algo le decía en su interior que quizás lo mejor sería detenerse. ¿Qué era aquel mezquino sentimiento que buscaba impedir la satisfacción personal del ególatra varón? ¿Culpa quizás? Y si realmente era algo como eso... ¿debido a qué sentia algo así? No tenía una respuesta concreta, era difícil buscarla en esos momentos, más que nada debido al desconocimiento casi total de dicho sentimiento, sin embargo, allí estaba, acechando en el interior del peliplata.

Aguardó... segundos eternos que parecerían horas en el interior de su mente, pero que sin embargo presurosos habían transcurrido en la realidad. Supongo que será divertido ver tu expresión de repulsión entonces~ Dijo cantarín al tiempo que su pulgar comenzaba a hacer descender la prenda inferior. Era en este preciso instante cuando agradecía utilizar ropa interior siempre, en caso contrario, jamás habría bajado el pantalón hasta la altura de sus muslos, girándose lentamente mientras observaba a la mujer con una expresión provocadora en el rostro. Se volteó nuevamente mientras esbozaba una sonrisa de medio labio, al tiempo que una afilada mirada se clavaba sobre la ajena buscando cualquier cambio en la actitud de la fémina por sus acciones. Veinte segundos si no menos tardaría en retirar por completo el pantalón, dejando simplemente la ropa interior del joven cubriendo su cuerpo, una especie de pantalón corto aunque bastante más ajustado, llegando a cubrir casi hasta la mitad de sus muslos.

Suspiró divertido, aunque debía admitir que era extraño. Ciertamente no sentía vergüenza de su cuerpo, aunque esta situación le hacía sentirse algo nervioso. ¿Estaba nervioso de que ella le viese o quizás sentía la adrenalina de que algún profesor apareciese y terminase por castigarlos a ambos? No podía decirlo a ciencia cierta, lo único que sabía era que las provocaciones a la fémina era todo lo que ocupaba su mente en esos momentos. Volvió a colocar el pulgar entre su prenda íntima y la piel de la parte baja de su torso. ¿Qué harías si me lo quitara? Preguntó con una sonrisa maliciosa en su rostro al tiempo que tiraba de la prenda ligeramente hacia abajo con claras intenciones de provocar a la fémina, aunque él mismo dudaba ser capaz de retirarse la prenda frente a ella.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 8:59 am

No pudo evitar reír con toque arrogante cuando le respondió el comentario del resfriado, ampliando su sonrisa aunque procurando no reír para evitar así moverse demasiado, en sus condiciones a menos que se adentrara en el lago era mejor evitar cualquier movimiento- Frente a nadie no, frente a ti por supuesto -era algo egocéntrica eso no podía negarlo, pero si podía hacerle pensar que verle medio desnudo no le provocaba reacción alguna pues lo haría, después de todo sabía muy bien que bastaría un suspiro o incluso un corte de la respiración de apenas un segundo para que él creyera que le afectaba, y con eso su arrogancia subiría hasta límites insoportables si es que podía llegar a subir más. Aún así internamente le daba la razón a su sarcasmo, ella no podía mantenerse indiferente cuando alguien la miraba con poca ropa. No le importaba que la vieran en ropa interior pues enseñaba la misma carne o incluso menos que si se ponía un bikini, pero totalmente desnuda eso ya era otra cosa y celaba muchas cosas, su cuerpo era una de ellas. Es más, sólo se desentendía de su desnudez para avergonzar a su hermanastro cuando estaban en la mansión Croft o en algún otro lugar solos o en familia, después de todo no iba a negar que gustaba de provocar infartos en algunos de los odiosos familiares que Mattias tenía desperdigados por el mundo y que, de vez en cuando, aparecían por la casa sin previo aviso ni invitación.

Volviendo al tema la risa de su acompañante en verdad le desagradó, buscaba enojarle, no divertirle aunque estaba claro que ese era el efecto que ambos conseguían en ciertas ocasiones. Tras ello no pudo evitar hacer una mueca de asco cuando le dijo lo de toser sobre ella. Todavía recordaba cuando le estornudó encima y seguía pareciéndole un milagro que no hubiera pillado alguna enfermedad rara por su culpa- No necesitaría correr, no lograrías alcanzarme de todas formas -advirtió casi a modo de amenaza y recordatorio pues sabía que Dominic no habría olvidado que ella controlaba el agua... y no era buena idea meterse con la serpiente en su propio terreno. Si ya era peligrosa sin agua cerca, rodeada de todo un lago era prácticamente imbatible. Por ello en caso de necesitar defenderse -incluso de algo tan tonto como evitar que se le tosiera encima- no necesitaría ni mover un músculo, bastaría un simple pensamiento para mandar al peliplata algunos metros más lejos con un chorro de agua que le empaparía por completo.

De todas formas le resultaba un poco extraña la situación. No era el hecho de que la hubiese seguido y estuviera buscando tentarla, sino que no había comentado en ningún momento lo sucedido durante los últimos días. ¿Quería hacerla creer que no le importaba que ella le ignorase durante tanto tiempo? Quizá, pero Elizabeth ya no estaba segura de nada en todo lo que concernía a su... curioso amigo. No pensó mucho en ello, más bien deshechó toda idea relacionada de su cabeza antes de suspirar con cansancio ante las palabras que él le respondió en última instancia. Creyó que no lo haría, después de todo y al igual que ella Dominic podía ser todo lo fuerte que quisiera pero -por mucho que le agradase el frío- podía enfermarse con gran facilidad en una noche casi gélida como aquella en la que no se veía nieve todavía, pero pocos días faltaban para que empezara a nevar. Por eso la reacción del ojos zafiro la sorprendió, incluso se le escapó una mirada confusa cuando se percató de que empezaba a deslizar sus pantalones hacia abajo. ¿Había decidido hacerlo de verdad? Hubiera preferido que la respuesta a esa pregunta fuese un "No", pero desgraciadamente -más bien para su deleite aunque lo negara- fue todo lo contrario y antes de darse cuenta se sorprendió mirando el descender de la dichosa prenda con una mirada que ya no mostraba indiferencia, más bien cierta curiosidad que enmascaraba perfectamente un latente y creciente nerviosismo que no tardaba en extenderse por el resto de su cuerpo.

Regresó rauda sus ojos a los ajenos y sostuvo la mirada con el ceño apenas fruncido y ese persistente tono entre rojo suave y rosado en sus pómulos mientras, inconscientemente, hacía que el agua de su alrededor comenzase a subir un poco de temperatura para mantenerla ahora cálida en lugar de fría, más acoplada a su actual temperatura aún cuando la piel que se mantenía seca y sobre el agua se erizaba ante cualquier brisa traicionera que soplara cerca. Después de todo nadie era inmune al frío, y Elizabeth -menos aún en esas condiciones- no era la excepción. Aclaró su garganta en silencio al notar como de un momento a otro parecía habérsele secado al completo y, mostrando toda la indiferencia posible, se deleitó pasando sus ojos desde el rostro hasta las piernas del ruso, pasando por cada centímetro de su cuerpo como si evaluara el valor de una pieza de arte, deteniéndose apenas en la cicatriz que le vio en el torso así como en el aún persistente -aunque menos notable que el propio- chupetón que él tenía en el lado derecho del cuello. Odiaba admitirlo, pero era una verdad innegable que Dominic provocaba a cualquiera con el cuerpo que se traía, y estaba segura de que si se mostrara así ante cualquier alumno -fémina o varón, en estos tiempos ya había de todo- acabaría violado más de diez veces.

Fuera como fuese la cosa parecía estar llegando quizá demasiado lejos y cuando él mostró intenciones de retirarse la última prenda que le restaba la ojos esmeralda chasqueó la lengua para disimular que tragó grueso ante la simple posibilidad de verlo como su madre lo trajo al mundo -obviamente más crecidito...- aunque recuperó rápido la compostura, moviendo por fin su mano izquierda que hasta entonces había permanecido rígida y casi pegada por entero a su cadera. Hizo un simple movimiento con el que le restaba importancia al asunto, acompañándolo de un cerrar de sus orbes y un voltear de su rostro hacia delante, es decir, hacia un lateral del lago mientras respondía con el tono más serio que era capaz de poner en tal situación- Déjalo ya perrito. Los dos sabemos que ni muerto te quedarías desnudo delante de mí, y mucho menos por mí -fue una afirmación mezclada con un curioso toque de reto y, especialmente en las últimas palabras, de burla que posiblemente ocultaran cierta decepción tan escondida que ni Elizabeth se percató de ella. ¿Quería él probar hasta donde alcanzaba la indiferencia de la fémina? Muy bien, pero ella no iba a descubrir sus cartas tan fácilmente, después de todo su carácter todavía se sobreponía al curioso calor que sentía por culpa de sus alborotadas hormonas adolescentes y, le gustase o no, estaba 100% segura de que Dominic era incapaz de mostrarse desnudo a ella por ninguna razón, al menos no distinta a fastidiarla y ni por esas.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 2:03 pm

No prestaría mayor atención a las palabras de la muchacha, aunque debía admitir que le había causado gracia que dijera que no le alcanzaría de todas formas. De haber sabido lo que la joven pensaba respecto a no haberle mencionado prácticamente el hecho de que ella le había ignorado durante todo el tiempo que había pasado entre sus dos últimos encuentros habría respondido algo para evitar hablar de lo sucedido. Ciertamente Dominic sabía que en gran medida y debido a sus acciones es que las cosas habían terminado de ese modo, sin contar que había podido utilizar ese tiempo para aclarar un poco sus ideas en un vano intento por descubrir la razón por la cual todos aquellos acontecimientos se habían desencadenado. Podría decirse que se sentía bastante culpable por el hecho de que ella se hubiera comportado de esa forma, aunque no iba a disculparse ni mucho menos, habían sido una experiencia extraña sin dudas, pero por fin había logrado conocer aunque fuera un poco a la muchacha que había sido su compañera de discusiones durante todos los años que llevaba en Hogwarts.

Hubiera pagado por saber todo lo que en la cabeza de la rubia sucedía, aún más de poder oir que él podría enfermarse por una noche como aquella. ¿Acaso habría olvidado de dónde provenía el peliplata? No por nada Rusia poseía unas temperaturas capaces de hacer que las mismas partes del cuerpo se congelasen y terminaran por desprenderse. Un clima severo era al que Dominic se había acostumbrado, más considerando que donde él se había criado la tempertaura tendía a oscilar entre los -60º centígrados en invierno hasta casi los 30º en verano. Como fuera, poco y nada podía hacerle el frío que en esos momentos podía apreciarse, comparado con su tierra natal era casi una temperatura primaveral. Dejó escapar un suspiro, estaba algo incómodo por la situación en general, más al no saber cómo podía terminar todo.

Sonrió triunfante al notar como al parecer la rubia estudiaba su cuerpo, fácilmente lograba hacer que el ego del varón aumentase, peligroso considerando que era ya un ser insoportable por si solo, con ayuda era por demás insufrible. No pudo evitar pasar sus dedos suavemente por su cuello al recordar que aún la marca sobre el mismo no se había borrado por completo. "Maldita marca..." Pensó al recordar como habían empezado a molestarle por el dichoso chupetón, haciendo que todo tipo de conjeturas nacieran entre los más molestos curiosos. De manera inconsciente quizás bajó su mano luego hasta llegar a su pecho, lugar donde se detuvo, acariciando con cuidado la cicatriz que allí poseía. Suspiró, un recordatorio que no podría olvidar hasta no haber logrado su cometido una vez terminase sus estudios.

Se mantuvo en silencio por breves instantes, no habían transcurrido más de cinco segundos después de todo entre el momento en que acariciaba la marca de su cuello y luego la de su pecho. Como fuera, de haber podido adivinar siquiera lo que la fémina había pensado acerca de que él podía terminar violado más de diez veces hubiera dejado escapar una sonora carcajada ante la mera idea, para su fortuna, no había tenido que soportar ningún intento de acercamiento indebido de algún hombre, o quizás en realidad para fortuna del pobre incauto que siquiera intentase pasarse de listo con él en realidad, no tenía problemas con las elecciones sexuales de los demás, siempre y cuando no le afectasen a él directamente. Para fortuna de ambos, era tarea prácticamente imposible adivinar lo que habia en la cabeza del otro.

Nuevamente la fémina hablaría luego de haberse mantenido en silencio por un rato, un silencio incómodo por un lado, aunque relajante por el otro. Sus palabras simplemente harían que una sonrisa divertida se dibujase en el rostro de Dominic al notar la forma en que ella se había expresado. ¿Era posible que aquello que había percibido en su hablar fuera lo que creía? ¿Es que acaso la muchacha mostraba el más mínimo indicio de decepción en esa frase? Quizás solo fueran inventos de su imaginación, mas nada perdía con probar una jugada que de funcionar sería por demás entretenida. ¿Es que acaso quieres que me quede desnudo frente a ti? Preguntaría con malicia al tiempo que su mirada se mantenía firme sobre la de la fémina. ¿Quieres que me desnude por tí? Diría enfatizando dicha pregunta en un intento por hacer que la mujer se incomodase o incluso se percatara de cómo había tomado aquella frase el joven de cabellos color plata.

Victorioso era como se sentía en esos momentos, y antes de que su razón le pidiese arrepentirse respondería. Como gustes. Diría a modo de respuesta. Comenzaría a avanzar en dirección al lago, acortando la distancia con su compañera con aquel parsimonioso andar que le caracterizaba. Erguido y con la mirada siempre sobre la ajena avanzó cual valiente guerrero adentrándose en las profundidades de la guarida del dragón. Retiró sus brazales en el camino, dejándoles caer a escasos centímetros de la orilla antes de que sus pies finalmente tocaron las (gracias a Elizabeth) ahora algo más templadas aguas del lago. Sentiría un suave escalofrío recorrer su cuerpo debido al cambio de temperatura que aquel nimio contacto había provocado sobre él. No se detuvo, avanzaría hasta que el agua llegase a la altura de sus caderas y una vez a ese nivel, se giraría para observar a la rubia con malicia.

Mantuvo una mirada divertida sobre ella, si planeaba retarle estaba claro que no le conocía ya que para la mala fortuna de ambos quizás, el maldito temperamento de Dominic sumada a su arrogante y confiada forma de ser le hacían imposible la tarea de negarse a lo que él entendiese como un reto. No era secreto que era un cabezadura insufrible muy a su pesar. Veamos... Musitó mientras a resguardo del agua comenzaba a retirar la única prenda que cubría su cuerpo en esos momentos. No tardó mucho antes de terminar mostrando dicha prenda ahora por sobre el agua con una expresión divertida, aunque interiormente estuviese a punto de morir de vergüenza por lo que estaba haciendo. Vaya, debí haber apostado algo antes de hacer que te equivocaras... Dijo antes de maldecirse mentalmente al no haber obtenido algún tipo de beneficio de antemano.

Como fuera, se quedaría observando a la rubia con una mirada desafiante. Deberías saber que no es buena idea retarme... Comentó dejando escapar un suspiro. Ni siquiera de forma inconsciente. Diría dejando escapar una suave risilla. Aunque ahora que lo pienso... Rascó su cabeza ligeramente. De todas las cosas que podrías haber hecho para pasar el rato en la noche. ¿Por qué demonios el venir a nadar desnuda al lago? Preguntó con curiosidad al ser algo... por demás extraño, incluso hasta para él. Como fuera, aguardaría la respuesta ajena, aunque aprovecharía para molestar a la mujer un poco más antes de eso. Se sumergiría en el agua en dirección contraria a la de la muchacha, antes de levantarse nuevamente dejando que el agua fuera la que cubriese su desnudez, al tiempo que el agua comenzaba a caer por su cuerpo, delineando finamente todos y cada uno de los músculos de su cuerpo como si de un pequeño rio se tratase. Su cabello se unió a la piel de su rostro, por lo que, luego de colocar su prenda interior sobre su hombro izquierdo, terminaría por quitarse el cabello con las manos, llevándolo hacia atrás quedando con ambas manos por detrás de la cabeza.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 2:40 pm

Ciertamente se le había olvidado que el varón provenía de una de las zonas más frías del mundo pero tampoco era un dato demasiado relevante, su cabeza tenía más cosas en las que pensar y en las que mantener fija su atención como por unos momentos fueron los movimientos de las manos de su indeseado acompañante, no pudiendo evitar una maliciosa sonrisa cuando él se tocó la marca que le había hecho hacía ya varios días, adivinando claramente lo que estaría pasando por la mente de Dominic en esos instantes. No era ajena a los rumores que habían empezado a expandirse -muy similares a los que se extendían sobre ella- por lo que deducía que ambos habían obedecido la orden del otro en cuanto a no ocultar las marcas, aunque de todas formas acabarían viéndose en algún momento ya fuera en clases o en los dormitorios. Aún así su sonrisa se borró cuando le vio palparse la cicatriz, probablemente un recuerdo de la pérdida de sus padres y tentada estuvo de retirarse en ese mismo momento. No lo hizo, y no iba a tardar mucho en arrepentirse de ello.

No vio la sonrisa del varón hasta que ya fue tarde pues cuando volvió a fijar sus ojos en él éste ya le estaba preguntando lo que ella calificaba como puras tonterías que demostraban lo poco que el peliplata le escuchaba. Al parecer no le había prestado la más mínima atención- ¿Tú estás sordo o qué? -le cuestionó con un pesado bufido en respuesta a las dos pregunas al ver que el varón estaba interpretando sus palabras justo al revés. Ella no le había pedido ni insinuado -no conscientemente al menos- que se desnudara delante de ella, mucho menos para ella así que no sabía qué demonios le pasaba al idiota ese para malinterpretar tanto sus palabras. Incluso llegó a pensar que estaba drogado o que la falta de sueño le pasaba factura por fin pero no era ni una cosa ni la otra pues no había sido culpa del ojos zafiro, sino suya al no saber medir completamente su tono de voz... algo normal teniendo en cuenta que estaba nerviosa aunque lo intentara ocultar. Se incomodó un poco por esa segunda pregunta pero no lo mostró, el bufido había hecho bien su trabajo al mostrar hastío e algo de indiferencia que camuflaba su verdadero estado: nerviosa y casi sin palabras. La situación era sin duda más rara que la que vivieron casi una semana atrás.

Por eso cuando él mencionó ese sencillo "Como gustes" la expresión de la fémina podría decirse que se desencajó al mostrar una curiosa mezcla de sorpresa, confusión y vergüenza -esto último sólo por el más intenso rubor de sus mejillas- al ver sus intenciones de adentrarse en el agua. Bien podría haberle lanzado una ola o similares para mantenerle fuera del agua, pero para hacerlo necesitaba pensar con la cabeza fría y frío era lo que menos tenía en esos momentos, más bien todo lo contrario. Por ello las aguas ni se inmutaron ante el acercamiento del varón, todo movimiento de éstas fueron las características ondas que se forman cuando un objeto entra en ellas y en vista de que no se detenía Elizabeth dio varios pasos atrás, quedando así un poco más cerca de la orilla, al lado derecho del varón y dándole ahora el frente, manteniendo a su espalda la orilla por si en última instancia huía para salvaguardar el poco orgullo que pudiese quedarle... porque algo le decía que no iba a salir bien parada de ese encuentro. Durante su retroceso no pudo evitar cubrirse los pechos con ambas manos como si eso le sirviera para sentirse más... protegida aunque debía agradecer que él no se desnudara fuera, eso ya habría sido demasiado para su autocontrol.

Su ceño se mantenía fruncido y sus ojos entrecerrados, clavando así en los zafiros ajenos unas dagas esmeralda que buscaban mantenerle todo lo alejado posible o, algo que no iba a conseguir, hacerle desistir en su cabezonería de llevarle la contraria. Todo lo que consiguió fue que ambos quedaran desnudos dentro del lago y que ella -fuera por frío o por nervios- temblase un poco. Maldijo mentalmente aunque no abrió la boca, no se le ocurría nada que decir de todas formas pues jamás se hubiera esperado que él se atreviera -si bien no directamente pues el agua lograba cubrirle- a plantarse desnudo delante de ella. Poco después abrió la boca para dejarle en claro que no le había retado, pero él se le adelantó con esa irritante risilla y sus posteriores palabras ante las que no pudo evitar que un fugaz- "¿Tú piensas?" -pasara por su cabeza con un claro tono burlesco y vengativo que no llegó a tomar forma de palabras salvo un leve gruñido muy propio de la fémina.

¿A-a ti qué más te da? -respondió en un vago intento por mostrarse todavía segura de sí misma y calmada, lo más calmada que podía mostrarse dada la situación y no era precisamente mucho, incluso un idiota como Dominic sería capaz de ver que estaba temblando... que supiera diferir si era por el clima o por los nervios ya era otra cuestión ya que no sólo temblaba, sino que su piel estaba erizada y eso también podía ser un síntoma de que su cuerpo necesitaba calor... una indirecta invitación que Elizabeth no quería mostrar y que, de estar consciente de ella, haría ya rato que se hubiera alejado aún más aunque salir del lago en su actual condición no era una idea en absoluto tentadora. De todas formas no tenía porqué dar explicaciones a nadie, y mucho menos a él. Ni que le interesase lo que ella hiciera, nunca lo había hecho después de todo y dejando de lado aquel fastidiado cumpleaños no recordaba que él hubiera mostrado interés alguno por ella más allá del de saber cosas para molestarla o irritarla. Cabe añadir también que la visión del agua recorriendo libremente el cuerpo de su compañero de clases fue una visión espectacular que logró hacerla enrojecer un poco más y más de un travieso escalofrío vagó por su cuerpo, aumentando de forma sutil la temperatura de éste mientras empezaba a sentir una desconocida incomodidad en ciertas zonas que prefería ni mencionar.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 3:39 pm

¿Podía culparle acaso de la forma en la que había terminado por interpretar sus palabras? La forma en la que ella misma las había pronunciado, consciente o no habían hecho que él terminase por entenderlas de esa forma, erróneamente o no era otro tema. Si las cosas habían terminado de esa forma era solo porque la rubia se había expresado de la manera que lo había hecho, pudiendo fácilmente malinterpretarse como una especie de reto. No era importante, de hecho casi nada de lo ocurrido importaba demasiado ahora que ambos adolescentes se encontraban desnudos el uno frente al otro. Se quedaría observándola durante unos segundos en silencio antes de finalmente dejar escapar un suave suspiro desviando la mirada hacia el lago que se mostraba majestuoso durante la noche.

Negó con la cabeza ligeramente antes tomar su prenda íntima y comenzar a colocársela, utilizando el agua como escudo para evitar que la joven le viese desnudo en su totalidad. Una vez cubierta su virilidad, observaría a la muchacha con divertida expresión en su rostro. Mejor dejo de jugar o terminarás ignorándome por todo lo que queda del año... Musitó en un tono casi imperceptible. Comenzaría a caminar en dirección a la orilla, alejándose ligeramente de la fémina para que no fuera a creer que planeaba acercarse a ella para hacer alguna broma o propasarse, a fin de cuentas, a pesar de ser un idiota bromista prefería no hacer algo de lo que probablemente después se arrepentiría, y eso era faltarle el respeto como mujer a su enemiga.

Salió del lago y avanzó lentamente en dirección a sus prendas, levantando en el camino sus brazales volviéndo a colocárselos. Tomó sus pantalones y se los colocó quedando solamente con la mitad superior del torso desnudo. Creo que iré a buscar algún lugar para dormir. Diría como si nada antes de inclinarse para levantar su camiseta, su calzado y las prendas de la fémina con claras intenciones de dejarlas donde ella misma las había acomodado antes de su llegada. Por cierto, de ser posible deja que te coma alguna criatura del lago. Comentó malicioso antes de disponerse a caminar en dirección a la rama donde las prendas de la rubia habían estado. Suspiró ante la mera idea de llevarse las prendas, pero era una tontería, después de todo, ella solo necesitaba adoptar la forma de serpiente para que su desnudez ya no fuese un problema.

A punto de acomodar las ropas estuvo, cuando entendió que algo no estaba bien. Las nubes se abrieron, dejando que la luz del pálido astro iluminara por completo el lugar donde ambos se encontraban. Un fuerte dolor en el pecho le invadió haciéndole perder el aliento al tiempo que caía de rodillas al suelo, apoyando su diestra en el suelo para evitar caer por completo. N-N-No puede ser... Diría entre dientes al prácticamente sentir que su pecho ardía en llamas, aumentando el dolor en la zona donde aquella cicatriz mancillaba su cuerpo. M-Maldita sea... Sería lo que diría antes de girarse para poder observar hacia el cielo, percatándose de que en efecto, era la luz de la luna llena la que estaba provocando el infernal dolor que sentía en esos instantes.

Un gemido de dolor intentó escapar de sus labios, muriendo ahogado al éste no permitir que saliese, aunque no podría evitar maldecirse internamente. No había tomado la poción matalobos, había olvidado por completo hacerlo y era algo que ahora pagaría caro. ¡Ghwaaaaaah! Un grito de dolor pareció desgarrar su garganta al tiempo que su mano izquierda se posaba sobre su pecho, presionando el mismo en un vano intento por reducir el dolor que sentía en esos instantes. Debía actuar rápido, Elizabeth podría terminar lastimada en caso de no hacerlo. Sin dudarlo, lanzó las ropas de la joven en su dirección mientras intentaba reincorporarse, utilizando el tronco de un árbol como apoyo. Dejó caer su cuerpo hacia la izquierda, sosteniéndose a duras penas en pie mientras observaba a la rubia. V-Vete de aquí... Diría a duras penas ya que el dolor le dificultaba la tarea de hablar.

La zurda se posó sobre una rama de un grosor considerable, sin embargo, en un fuerte espasmo de dolor, terminó arrancándola de un tirón dejando ver que la fuerza del peliplata era quizás mayor a lo que la joven podría haberse imaginado con anterioridad. No tenía tiempo, ella debía escapar cuanto antes. ¡Huye de aquí cuanto antes! Vociferó mientras un sin número de espasmos corporales comenzaban a notarse en su cuerpo. Parecía que los huesos estaban a punto de salirse en dolorosas contorsiones que parecían signos de posesión demoniaca. La mirada del varón se desvió hacia la nada misma, mientras sus orbes comenzaban a adoptar tonalidades diferentes, abandonando por completo el azul y volviéndose de un color amarillento bastante tenebroso.

La consciencia le abandonaba rápidamente, su rostro comenzaría a deformarse poco después, haciendo que su boca se alargase hasta transformarse en un hocico lleno de filosos dientes similares a cuchillas. Su estatura comenzó a aumentar haciendo del ya de por si imponente joven una criatura por demás enorme. Cabello negro crecería, mientras que su musculatura aumentaría de manera considerable, siendo más notorio el cambio en su espalda y brazos, al aumentar varios centímetros. Afiladas garras crecieron de sus manos y sus pies adoptaron la forma de patas con garras igual de afiladas. Un fuerte zarpaso fue dado al tronco del árbol que había servido de soporte anteriormente, arrancando un trozo del mismo por completo sin dificultad alguna. La mirada de la criatura se elevó al cielo, clavándose sobre la luna antes de que un aterrador aullido resonase por toda la zona del lago.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 8:15 pm

Cuando él dejó de mirarla la joven respiró con algo más de tranquilidad y al dar por finalizado ese casi bizarro juego al verle ponerse de nuevo la ropa interior suspiró relajada, destensando cada músculo aunque todavía nerviosa por su presencia y enojada por esa expresión divertida que se dibujó una vez más en la cara de idiota que tenía su acompañante. No infló las mejillas porque sería deleitarle con un mohín demasiado infantil como para que su orgullo le permitiera mostrarlo o, en caso de hacerlo, para que saliera bien parado de ello. Aún así tuvo que agradecer -mentalmente eso sí- que él decidiera dejar de molestarla aunque la condición para ello le resultó extraña. ¿Realmente le importaba que le hubiera estado ignorando? Por lo que a ella respectaba no se lo había parecido, al fin y al cabo no había dicho nada de eso hasta el momento y a duras penas logró escucharlo, aún más le costó entenderlo bien aunque lo logró, haciendo que su antes casi desesperada mirada tomara ahora un leve tinte confuso y sorprendido. Cuando le vio alejarse hacia la orilla instintivamente se echó a un lado para alejarse aún más del árbol donde Barran estaba, esquivando así por metros el avance del platinado sin despegarle la vista ni cuando empezó a vestirse aunque le daba la espalda, mirándole ahora por encima del hombro izquierdo.

No necesitó hablar para darle a entender que le había escuchado, además si él se marchaba podría bañarse tranquilamente y aprovecharía para relajarse y mermar ese maldito calor que llevaba un buen rato sintiendo aunque no pùdo evitar lanzarle uno de sus habituales insultos cuando mencionó lo del monstruo marino. Ya había tenido suficiente con el ojos zafiro como para encima tener que aguantar a algún bichejo del lago, en cuanto se lavara un poco se iría directa al baño de prefectos para ver si allí podía tener algo de intimidad aún cuando estaba claro que no era en absoluto lo mismo bañarse en plena naturaleza que en un sitio cerrado. Dejó de prestarle atención durante unos momentos para acariciar sus brazos en busca de darse calor y masajear su cuello -específicamente el lado izquierdo- por lo que no se dio cuenta de que Dominic se había quedado paralizado a la mitad de una acción, algo que su compañera sí que percibió soltando así un graznido amenazador al tiempo que abría las alas y se agazapaba, lista para alzar el vuelo o atacar según cómo se viese su actual postura.

El graznido fue suficiente para llamar de nuevo la atención de Elizabeth, quien no meditó antes de girarse -dejando que ahora fuese su largo cabello el que le cubría lo necesario- y ver qué pasaba porque si él le había hecho algo a Barran iba a recibir una buena paliza. Hubiera deseado que fuera algo por el estilo porque cuando le vio iluminado por la mortecina luz lunar y cayendo al suelo no pudo evitar que sus labios gritaran su nombre ni que sus pies la hicieran correr hacia él, obviamente preocupada por tan repentino cambio. ¿Hace unos segundos estaba burlándose de ella y ahora sufría? No era buena señal, menos aún cuando era acompañada de las maldiciones que él soltaba. Si le estaba jugando una broma pesada se estaba pasando, pero le conocía y no le creía capaz de hacer tal cosa, no en ese momento y por un instante adivinó que la Luna tenía mucho o todo que ver con su condición, idea que rechazó sin saber que era totalmente acertada. El grito de dolor que inundó la zona la hizo frenar en seco, podría decirse que asustada pues nunca había oído al varón quejarse de esa forma.

Cuando le lanzó sus ropas apenas pudo cogerlas y se las puso de inmediato incluso dentro del agua, pero por mero acto reflejo y aún toda empapada de cintura para abajo comenzó a acercarse una vez más, deteniéndose casi en la orilla al escuchar sus palabras, teniendo así apenas las rodillas todavía sumergidas bajo el agua y, obviamente, los pantalones completamente pegados a las piernas sin calzado alguno. Testaruda como siempre hizo el ademán de seguir andando hacia él pero el espasmo con el que logró arrancar aquella rama peligrosamente cercana a la que Barran utilizaba de apoyo logró amedrentarla lo justo y necesario como para ceder en su intención de acortar distancias, después de todo no quería acabar igual que esa parte del árbol. Jamás creyó que el peliplata tuviera tanta fuerza, ¿acaso en sus peleas se había estado conteniendo? De ser así se sentía una inútil aunque no era momento ni lugar como para ponerse a pensar en eso, el nuevo grito -esta vez de advertencia y orden- que él soltó logró confundirla y despejar su mente lo suficiente como para que fuera capaz de entender lo que sucedería justo frente a sus ojos en lo que le parecieron unos eternos segundos.

En primer lugar fue aquellos espasmos que parecían estar a punto de romper el cuerpo del varón en pedazos, luego esa mirada perdida que de azul pasó a un mortífero tono dorado y luego aquellas deformaciones que se estaban dando rápidas y al mismo tiempo lentas para sus ojos. Conocía los síntomas, conocía a la bestia y sabía reconocerla y combatirla... pero jamás creyó que todos esos conocimientos no le hubieran servido para nada durante todo el tiempo que compartió con su enemigo. Siendo sinceros... Elizabeth, por primera vez en mucho tiempo, sintió ese acuciante sentimiento llamado miedo que había logrado paralizarle por completo. Todo lo que se movía de su cuerpo eran sus ojos, siguiendo fijos lo que antes era un rostro humano a medida que se deformaba en ese animalesco hocico plagado de colmillos y recubierto de un pelaje negro ónix. Durante la transformación lechuza graznó una última vez y alzó el vuelo y fue directa al colegio, quién sabe para qué pues sabiendo el peligro que ahora acechaba a la fémina era difícil entender cómo su ángel guardián la abandonaba ráuda, como si tuviera algo más importante que hacer... y no era mentira aunque ahora otra cosa ocupaba la mente y sentidos de la rubia.

- Imposible... -fue cuanto logró susurrar sin poder creerse lo que sus ojos estaban viendo. Por una vez... ¿los rumores eran verdad? Durante seis años había compartido curso, clases y peleas con Dominic y ahora, apenas a un curso de graduarse era que descubría que esos rumores que corrieron en su primer año eran verdaderos. Dominic no era sólo un animago, era al mismo tiempo un licántropo... y esa noche había Luna llena. El aullido de la bestia logró hacerla temblar de esa manera que sólo el miedo lograba y al dar un paso atrás su talón golpeó con algo, haciéndose un pequeño corte del que manó sangre bajo el agua y cayendo de culo al agua por tropezar con el objeto -piedra, basura o lo que fuera- que le había provocado tal minúscula herida. Por si el típico "Auch" de dolor no fuera suficiente el chapoteo provocado cuando cayó de bruces al agua -que apenas cubría ahora hasta sus antebrazos y por debajo de las rodillas- seguro que llamaba la atención de lo que ahora no podía calificar de otra forma que no fuera monstruo.

- ¿Dom... Domi... nic? -cuestionó en apenas un susurro que muy a duras penas logró escapar de su garganta, teniendo que tragar grueso al principio para que no se le atorasen las palabras. Sabía que nadie había logrado hacer reaccionar a un licántropo que se encontraba en ese estado, en esa fase de la transformación... pero la estupidez humana se sobreponía incluso en las mentes más brillantes en momento en los que alguien conocido, alguien importante estaba involucrado. En cualquier caso la ojos esmeralda no estaba del todo indefensa como un tentempié ofrecido en bandeja. Si de repente él se mostraba agresivo hacia ella reaccionaría según el instinto de supervivencia le dictase: huyendo o defendiéndose, y para ambas cosas tenía la ventaja del agua... si es que lograba hacer uso de ella aunque siempre podría probar adentrándose en el lago, era más fiable enfrentarse a los grindilows o a las sirenas-tiburón del lugar que a Dominic transformado en esa bestia... siempre y cuando tuviera la ventaja de que en ese estado él fuera incapaz de nadar, si supiera hacerlo su zona segura no lo sería tanto.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 8:54 pm

El aullido de la bestia se prolongó durante varios segundos hasta finalmente comenzar a disminuir en intensidad, sin embargo, el eco del mismo continuaría resonando por el lugar haciendo que incluso alguna que otra criatura que se encontrase en las inmediaciones saliese huyendo tal y como la joven debería haberlo hecho. La transformación había terminado, la criatura se encontraba completamente erguida mientras su mirada seguía perdida en el pálido rostro de la luna que no sería cubierta nuevamente por nubes, al menos por un rato. La garra derecha del licántropo se dirigiría en dirección a su pectoral izquierdo, notando como aquella cicatriz que si bien los años habían logrado cerrar, parecía recién abierta por el espantoso dolor que ocasionaba, consciente o no, si la joven se percataba de ello tendría aunque sea una oportunidad de escapar en caso de ser necesario.

Un nuevo grito de la criatura resonó al percatarse del batir de las alas de Barran que salió rápidamente hacia el castillo, y ciertamente, a punto estuvo de comenzar a perseguirle hasta que pudo oir el golpe en el agua como si un objeto hubiera caido pesadamente sobre ella. La bestia se giró en dirección al sonido, comenzando a olfatear el aire, percibiendo así el aroma a sangre que comenzaba a emanar del lago. Los dorados orbes de la criatura se posarían sobre la muchacha que se encontraba prácticamente indefensa en el suelo. Nuevamente comenzaría a olfatear el aire, dando un paso hacia adelante mientras su mirada no se desviaba ni por un momento de la muchacha, su particular compañera de aventuras, que ahora se había convertido en su presa, en el trozo de carne que podría llegar a saciar la sed de sangre de una criatura de pesadilla como era Dominic en esos momentos.

La joven debería haber tomado la oportunidad de huir cuando Dominic le había indicado que lo hiciera, de haberlo hecho no se encontraría ahora en una situación de vida o muerte en la que el varón nada podía hacer para evitar al no tener uso alguno de su raciocinio. Maldita la hora en la que el muchacho había olvidado la bendita poción que podría haber evitado que todo lo que estaba sucediendo en esos instantes ocurriese, era raro en él olvidar los días en los que la luna estaría llena los cuales sabía muy bien eran demasiado peligrosos para todos los que le rodeaban, pero incluso hasta al más precavido podían pasársele las cosas por alto y más aún considerando que no podía informar a nadie de su condición para que le ayudasen a recordar que debía consumir dicha poción.

No habrán pasado más de dos minutos entre el momento en que la muchacha caía al agua sentada y el que el ahora transformado varón se voltease para observarle como un animal salvaje clavando la mirada en su futura cena. La criatura finalmente se agazaparía sin desviar la mirada de su presa, lista para saltar sobre ella en un abrir y cerrar de ojos cuando creyera que el momento era el indicado. Un nuevo aullido resonaría por todo el lago antes de que la criatura diera un salto hacia la derecha, trazando una especie de semicírculo con respecto a la posición de la fémina intentando quedar en un punto ciego para esta. Ni bien cayó, las piernas de la criatura volvieron a flectarse, arrastrando algunos centímetros mientras algo de barro se levantaba debido a la brusca manera de detenerse de aquella criatura.

Volvió a olfatear y de un poderoso salto se dirigió directamente hacia la joven, con claras intenciones de arrancarle un brazo. En medio de aquel movimiento aereo, la garra izquierda de la criatura se movería hacia atras, apuntando hacia el cielo, más concretamente, la luna como si de esa forma ganase fuerzas. Un salto potente en realidad que le haría elevarse al menos unos dos metros antes de que comenzara a caer, potenciado tanto por el peso mismo de la bestia que a causa de su ahora enorme tamaño había aumentado de manera considerable, como por la postura que había adoptado, juntando las rodillas como si estuviera saltando para hacer una bola de cañon en el agua del lago. Al llegar a menos de un metro de diferencia con la joven, la garra se adelantaría con suficiente fuerza para poder separar el brazo del resto del cuerpo, en un golpe que haría gala de prácticamente toda la fuerza bruta que podía llegar a alcanzar el varón transformado de esa forma. ¿Lograría la fémina esquivar aquel mortífero ataque?
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 9:27 pm

Ni siquiera lo pensó, en cuanto le vio saltar su cuerpo reaccionó de manera inmediata levantándose lo justo para utilizar sus piernas como impulsor y echarse hacia atrás en una voltereta manteniendo sus manos en el suelo durante el giro, alejándose al tiempo que el licántropo aullaba y justo después saltaba a su izquierda. Permaneció quieta, huir ahora no serviría de nada pues todo lo que lograría sería escapar unos metros antes de que él la alcanzara. No, tenía muchas más posibilidades de sobrevivir estando cerca de la gran masa que constituía su elemento natural. Le siguió con la mirada buscando no perderle de vista aunque con su actual velocidad le resultaba una tarea complicada aunque al verle detenerse y olfatear el aire no le fue difícil adivinar cuál sería su próximo movimiento. Por ello cuando le vio abalanzarse contra ella dejó que fuera su instinto el que actuara. Su mano hizo un movimiento rápido y certero, como el de una bofetada que arrastró consigo lo que podía considerarse un látigo de agua que golpearía directo contra el rostro de Dominic y, dada la presión que le había dado a esa agua, el golpe sería lo suficientemente fuerte como para aturdirle unos segundos e incluso hacerle un corte desde el lado izquierdo del cuello hacia arriba en diagonal al mismo tiempo que ella se iba hacia atrás, haciendo uso de su control del agua para aumentar la densidad del líquido bajo sus pies lo suficiente como para ser capaz de andar sobre él, adentrándose así en el lago sobre una profundidad que cubriría hasta el torso de la criatura que buscaba matarla.

No salió ilesa del ataque aún cuando su reacción fue bastante rápida para la situación pues había utilizado su brazo izquierdo para cubrirse y ahora poseía cuatro grandes surcos rojos que recorrían su brazo desde el hombro hasta casi el codo, manchando de sangre sus ropas rasgadas aunque en comparación con lo que pudo haber sido la herida no era gran cosa, peor habría sido que le arrancara el brazo o le alcanzara el torso. De todas formas no tenía tiempo de arrancar la manga y usarla de venda improvisada, sabía que el aroma de la sangre era demasiado tentador para un licántropo y que éste no se quedaría quieto mucho tiempo, el necesario para recuperarse de su propio salto y del golpe que acababa de propinarle... esperaba que fuera tiempo suficiente para idear algún ataque o estrategia útil para detenerle. No podía esperar a que la Luna fuese ocultada por otra nube, no tendría tanta suerte pues el cielo estaba casi enteramente despejado y su poder mágico no era lo bastante grande como para condensar el vapor de agua hasta transformarlo en nubes lo bastante grandes como para tapar el satélite blanco... y en caso de logarlo probablemente acabara matándose así que no era una opción.

Desgraciadamente se encontraba en un dilema: la bestia que tenía delante buscaba matarla, su instinto se lo dictaba, estaba marcado en su naturaleza. Era un monstruo sí... ¡pero seguía siendo Dominic! ¡No podía herirlo gravemente! No podía matarle... y eso le daba una gran ventaja sobre ella pues Elizabeth debería limitarse a ataques no letales, mientras que el varón usaría todas sus fuerzas con tal de atraparla y matarla, destrozarla hasta que no quedaran más que algunos restos. No tenía varita, fue ilusa al pensar que no le haría falta y estaba claro que no tenía una poción matalobos a mano. Su único as en la manga era el lago... y su forma animaga en la que sus reflejos superarían en velocidad a los de Dominic, pero donde él la superaría aún más en fuerza. Por ahora resistiría cuanto pudiese en su forma humana y al menor indicio de que el licántropo se recuperaba ella -con la rodilla izquierda incada en la superficie transitable que ahora era el agua a su pequeño alrededor- posaría su mano derecha sobre el líquido que comenzaba a tornarse de un tono rojizo -atrayendo muy probablemente a algunas criaturas hacia la orilla- y utilizaría su control sobre el agua para crear un total de cuatro tentáculos acuosos cuya presión sería la suficiente como para provocar cortes en la piel del licántropo, protegiéndose así al tiempo que buscaría hacerle retroceder. Buscaría mantenerle a raya mientras pensaba en cómo detenerle y en cómo utilizar aquella cicatriz a su favor porque sí, se había dado cuenta de que el único punto débil visible de aquella bestia era la herida presente en su pectoral izquierdo, pero para golpearla con la suficiente fuerza como para dejarle inconsciente pero no tanta como para matarle necesitaba tiempo para calcular la presión del agua y que él estuviera quieto, porque de fallar podría ser su fin.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 9:52 pm

La criatura cayó con fuerza al agua luego de lanzar aquel golpe, aunque no podría evitar retroceder unos tres pasos debido al golpe de aquel látigo de agua que había sido capaz de cortar el rostro de la bestia con una facilidad increible. Un gruñido de dolor fue todo lo que escapó de la criatura mientras se detenía por unos segundos hasta recobrar el equilibrio que había quedado algo afectado a causa del dolor. Menos de cuatro minutos habrían pasado para que la criatura volviera a centrar su atención en la muchacha que ahora perdía sangre desde el brazo a causa del zarpaso que acababa de darle. La zurda de la bestia se dirigió hacia su hocico, lamiendo la sangre que había quedado impregnada sobre ella. se relamió antes de olfatear nuevamente hacia la fémina, notando como ésta se había alejado adentrándose en el agua para de este modo estar en un terreno favorable para ella.

No tardaría demasiado antes de girarse con aparentes intenciones de irse, sin embargo, y en menos de un abrir y cerrar de ojos, arrancaría una rama de tamaño considerable de un golpe con sus garras para luego tomarla con ambas manos y lanzarla en dirección a la fémina como si de una javalina se tratase, con una fuerza tal que en caso de que la muchacha no esquivase o destruyese el proyectil terminaría siendo atravesada por el mismo. No cabía duda, era una bestia salvaje, pero a pesar de eso había reaccionado de una manera por demás extraña, incluso para una criatura de su tipo. Dió un potente salto para llegar a la orilla del rio, quedando ligeramente en diagonal a la fémina mientras aquella rama continuaba avanzando. La velocidad de Dominic era bastante alta al parecer, a pesar de su tamaño.

Menos de diez segundos transcurrirían entre el lanzamiento y el posterior salto de la criatura, y antes de los quince volvería a saltar en dirección a la fémina, pero esta vez como si estuviese saltando directamente sobre su presa, aunque esperaría a ver hacia donde ella se movería para esquivar o destruir el objeto que volaba a toda velocidad en su dirección antes de atacarle. No se elevaría, solo lo suficiente para poder recorrer el espacio que les separaba como si de un hombre disparado por un cañon se tratase. Su objetivo sería atrapar a la fémina como fuera, su primera opción serían sus enormes garras que buscarían tomarle de cualquier sitio de su cuerpo y en caso de fallar, directamente con su hocico en una mordida que podría resultar mortal si llegaba a tomarle por el torso.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 10:19 pm

Su respiración se encontraba acelerada y su corazón latía tan rápido que podría llegar a explotarle en cualquier momento, algo normal en una situación de riesgo como aquella aunque cuando vio que su látigo de agua le había aturdido y pudo separarse sin más herida que la del brazo respiró profundamente en un intento de calmarse para pensar con frialdad y objetividad. Debía ver al licántropo como eso, no como el arrogante Gryffindor que no dejaba de confundirla desde hacía una semana, de otra forma acabaría muriendo o tan herida que ni podría volver a levantarse por su propia cuenta. No obstante al verle girarse como si fuera a irse la fémina frunció el ceño y tensó todo su cuerpo, si le dejaba marchar ella estaría a salvo pero no el resto del colegio y ciertamente no quería que expulsaran a Dominic por algo como intentar comerse a un profesor. Había logrado ocultar su condición durante seis años, no iba a permitir que le expulsaran antes de su graduación después de todo lo que él había conseguido... Siendo sinceros Hogwarts perdería mucha gracia sin él y, aunque lo negase, quería ayudarle.

De todas formas no le hizo falta detenerle pues él nunca tuvo intención de cambiar de presa, sino que buscó un método distinto para atraparla. Al escuchar el crujido de una nueva rama quebrarse sus ojos se abrieron con clara sorpresa -ya no se molestaba en ocultar expresiones o reacciones, no tenía sentido- y cuando ese objeto fue lanzado contra ella pensó que iba a morir. Podía esquivarla pero recibiría un daño considerable si lo hacía, si no acabaría muerta en cuestión de segundos por la pérdida de sangre así que -ignorando que la bestia tenía ya su siguiente movimiento planeado- levantó una gruesa cortina de agua a modo de escudo que frenaría la rama los segundos suficientes para que ella reaccionara apropiadamente. Sin meditarlo ni buscar otras alternativas la fémina se transformó, dejando que la rama atravesara las ropas y que la gran cantidad de agua levantada cubriesen tal transformación al tiempo que ocultaban su cuerpo durante el apenas medio segundo que necesitó para escabullirse bajo el agua además de engañar a la bestia para que pensara que seguía en aquella posición.

Así cuando el licántropo cayera al agua, casi aplastándola cabe decir, ella sería capaz de enroscarse en su cuerpo con libertad, aprisionándole el torso y clavándole los colmillos en el lado izquierdo del cuello, casi pegado al mentón para evitar que le mordiera cuello o cabeza. Podía modificar su veneno para que no le matase sino para que le dejara inconsciente, aunque nunca había probado su eficacia en lycans, así que no tenía ni idea de cuánto tiempo tardaría en hacer efecto... ni siquiera sabía si haría efecto y si fuera así poca cosa podría ya intentar porque tenía seguro que él no le iba a dejar tiempo de preparar su ataque y que la mataría al menor descuido, estuviera en la forma que estuviera. De todas formas su supervivencia venía también ligada a su capacidad para esquivar sus mordiscos, debía evitar la mordida a como diera lugar pues desconocía que su sangre de ninfa impediría que el veneno lycan se estableciera por su cuerpo y que, por ende, ella se transformase en licántropo. Pero al desconocerlo era normal que quisiera evitarlo, después de todo... si salía viva no quería tener que lidiar con la maldición de Dominic y la suya propia.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 11:03 pm

No se percató en qué instante la fémina había logrado escabullirse entre el muro de agua y la rama que había pasado peligrosamente cerca de ella. Todo lo que lograría tomar serían las prendas de la joven antes de caer pesadamente en el agua, hundiéndose en la misma casi llegando a aplastar a Elizabeth que había adoptado su forma de serpiente. No tendría tiempo a reaccionar prácticamente, porque ni bien se puso en pie sentiria como algo comenzaba a rodearle intentando inmobilizarle. Rápida y letal, si que podría calificarse a la mujer de esa forma ya que en menos de seis segundos ella ya había clavado sus venenosos colmillos en el cuello de Dominic sin embargo, antes de que pudiera siquiera pensar en moverse de ese sitio (si es que intentaba hacerlo claro está) él movería sus garras para tomar a la joven ahora transformada en serpiente por el cuerpo y luego el cuello presionando con suficiente fuerza para poder liberarse de la mordida.

Se terminaría liberando de ella luego de algunos segundos, sosteniéndola firmemente durante varios segundos hasta que la transformación terminó siendo revertida a causa de la presión. La ahora desnuda fémina se encontraba completamente a merced del licántropo que olfatearía un par de veces antes de alzar la diestra con claras intenciones de dar el golpe final a su víctima. El golpe fue lanzado, pero en cuestión de segundos se detuvo quedando apenas a unos cuantos centímetros del rostro de la rubia, al tiempo que el agarre sobre el cuello ajeno se aflojaba un poco. La diestra de la criatura comenzaría a temblar mientras comenzaba a caminar para salir del lago, llegando hasta la orilla para dejar a la mujer boca arriba en el suelo. La criatura dejaría escapar un gruñido.

La criatura se había detenido. ¿Había recuperado siquiera un poco de lucidez? Al parecer si, eso le había detenido de terminar asesinando a la joven de orbes esmeraldas. La criatura caería de rodillas dejando que un desgarrador aullido escapase desde los rincones más profundos de su ser, observando a la mujer con una expresión de preocupación fácilmente perceptible a pesar de que aún mantenía la imagen de una bestia sedienta de sangre. Su cuerpo temblaba por completo mientras aguardaba a que la rubia pudiera ponerse en pie y le detuviese de la forma que fuera necesaria. De un tirón arrancó el brazal que cubría el brazo izquierdo y lo lanzo a escasos centímetros de la rubia. En él se encontraba la varita de Dominic, y aunque era difícil que una varita obedeciera a un mago que no fuera al que habia elegido, muy en el fondo y a pesar de su estado, Dominic sabía que ella podría utilizarla para acabar con todo de una vez por todas, fuera dándole muerte o dejándole inconsciente, en ella recaería la decisión a final de cuentas.

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MensajeTema: Re: Moon temptation   Sáb Ene 07, 2012 11:35 pm

Había cometido un error fatal al ovidarse de que el varón podía perfectamente usar sus garras, sin embargo aún de haberlo supuesto no le habría dado tiempo a inmovilizarle los brazos si es que quería también morderle el cuello, debió elegir y prefirió inocular el veneno lo más cerca posible al corazón y los pulmones aún cuando eso conllevara sufrir graves heridas que bien podrían provocarle la muerte pues si hubiera actuado de manera distinta al licántropo le habría bastado con atravesarle el cuello con sus garras para matarla. Suerte para ella -y a la larga también para Dominic- que la bestia buscó librarse sólo de la mordedura, no matarla para lograrlo aunque todo hay que decirlo, Elizabeth no cedió la mordedura ni tampoco la presión al torso ajeno, enrollándose cada vez más cual boa constrinctor -valiéndose de las exhalaciones del lycan-, hasta que no sintió la acuciante necesidad de respirar sintiendo también cómo sus huesos reptilíneos sufrían por la presión que le ejerció en el cuello y en la zona del cuerpo que la mano contraria aprisionaba, heridas que le pasarían factura seguramente en poco tiempo.

No duró demasiado en esa forma, todo animago estando débil recuperaba la forma humana y ella no fue excepción pues la falta de aire revirtió la transformación, haciéndola recuperar su apariencia verdadera y nuevamente desnuda aunque ese era un dato irrelevante en esos momentos. Sus ojos no se apartaron de los dorados de la bestia y sus manos se aferraron -por mero instinto humano- a la garra que la ahogaba y arañaba al mismo tiempo en un vano intento por que la soltara. Le escuchó olfatear de nuevo y al ver que alzaba la diestra el tiempo se detuvo para ella. Dejó de respirar, su corazón se detuvo de repente e incluso su forcejeo frenó en seco cuando esa garra empezó su rápido y letal descenso. Sus ojos no se cerraron pues estaba literalmente paralizada esperando un golpe final que nunca llegó y su cuerpo pareció funcionar de nuevo sólo cuando la garra se detuvo, haciendo que una amplia inhalación se escuchara y que incluso el latir de su corazón retumbara durante apenas un par de segundos mientras sus orbes esmeralda permanecían fijos en la palma de la mano que a poco estuvo de arrancarle la cabeza antes de desviarse en busca de los dorados ajenos sintiendo cómo el aire circulaba mucho mejor por su tráquea debido al aflojar del mortífero agarre a su cuello.

No pudo resistirse a ser literalmente arrastrada -apenas sí podía caminar pues su pies tropezaban cuando intentaba acoplarse al ritmo ajeno, además de que las piernas apenas le respondían- y cuando la colocó en el suelo no pudo evitar encogerse un poco, creyendo que ahora sí que iba a matarla pues estaba acorralada, y ahora más indefensa por la lejanía del agua que apenas sí lograba tocar con la punta de sus pies. Sin embargo ningún golpe de gracia acabó con su vida y cuando al fin alcanzó a ver sus ojos pudo percatarse de que el raciocinio había vuelto a él, de que volvía a ser Dominic. Según los escritos ningún licántropo había recuperado el conocimiento durante la transformación, ni siquiera temporalmente y aún así el egocéntrico ruso lo había logrado... ¿por ella? Difícil de creer, pero en esa situación ya era capaz de esperarse cualquier cosa y no tenía tiempo para dejarse llevar por sentimentalismos, no cometería el error de volver a intentar hablar con él, aún cuando él la escuchara tenía claro que no podría responderle. El desgarrador aullido que atravesó sus oídos logró que las lágrimas se agolparan en sus ojos, pegados todavía a los contrarios como si la tuvieran hipnotizada y permitiéndole así ver cómo el rostro lobuno se desfiguraba en una mueca de preocupación completamente opuesta a las expresiones de rabia y violencia que antes poseía.

En cuanto él se arrancó el brazal esa especie de hipnotismo desapareció y siguió el objeto con la mirada, viendo la varita ajena y de vuelta al varón sin saber qué hacer, pero entendiendo lo que él quería. Debía matarle o intentar dejarle inconsciente... ¿Pero cómo decidirse? No quería matarle, pero si intentaba dejarle fuera de combate podía perder la vida. Fuera como fuese tiempo era lo que menos tenía y no podía ponerse a pensar. Su cabeza era demasiado lenta... así que dejó actuar a su corazón. Ignorando su dolor, sus heridas y su propio miedo tomó la varita con la izquierda musitando un incarcerous para atar al licántropo ya que en caso de que la bestia volviera a tomar el control el hechizo podía darle los segundos que necesitaba para actuar. Su mente estaba echa un lío y no podía alejarse, mucho menos huir pues sus piernas seguían sin responderle y el cuerpo entero le temblaba, así que hizo lo que mejor sabía hacer. Se levantó a duras penas y se acercó lo suficiente para con su mano sana, golpearle. Un certero puñetazo en la cicatriz que se encontraba cercana a su corazón al mismo tiempo que preparaba el desmaius más fuerte que fuera capaz de lanzar fue su elección.

No recordaba el hechizo homorphus y si no lograba dejarle inconsciente su otra opción si quería conservar la vida... era arrebatarle la suya. Pero no lo haría, su cabeza le decía que sería lo más seguro, que tenía más posibilidades de sobrevivir si intentaba matarle que si sólo buscaba dejarle inconsciente... pero jamás le heriría de muerte y nunca utilizaría el avada kedavra, no con él. Por eso, y por primera vez en su vida, Elizabeth rezó porque todo saliera bien, porque ese puñetazo o ese desmaius fueran suficientes para acabar con esa corta pero al mismo tiempo eterna pesadilla en la que se había convertido la noche donde los demás alumnos parecían festejar en sus habitaciones.



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MensajeTema: Re: Moon temptation   Dom Ene 08, 2012 12:18 am

A duras penas lograba controlarse mientras la rubia se movía lentamente en el suelo, muy en el fondo temía haber provocado algún daño irreparable durante esos breves lapsos de lucidez que le permitían mantenerse inmóvil, evitando así arrebatarle la vida a la muchacha con sus propias manos. Los temblores en el cuerpo del lycan aumentaban en intensidad denotando la dura batalla con su primitivo instinto que se estaba librando en su interior. ¿Por qué no tomaba una decisión rápido para acabar con todo de una vez? La mirada de la bestia habia comenzado a cambiar nuevamente, afilándose al tiempo que comenzaba a mostrar sus dientes. Gruñidos empezarían a oirse provenientes de Dominic, sin embargo, no se movió ni un centímetro de su lugar mientras se aferraba al suelo con ambas manos para evitar saltar sobre la muchacha que ahora estaba indefensa.

El tiempo que tardó la mujer en actuar se estaba volviendo eterno para el varón que por poco más podría seguir controlándose. Finalmente ella se levantó de su sitio y avanzó hacia él con la varita en sus manos. La mirada de Dominic se clavó directamente sobre la ajena, como si estuviera dándole a entender que cualquier decisión que ella tomase él la aceptaba y apoyaba con tal de no terminar matándola. Al sentir como era atado mágicamente, detuvo todo forcejeo interior antes de que la muchacha con precisión asestase un buen golpe sobre su cicatriz. El golpe le dejó sin aire, el mero contacto era capaz de provocarle dolor, y ni hablar si recibía un ataque directamente en la zona. Cayó de espaldas antes de que el hechizo Desmaius hiciera efecto, dejándole completamente fuera de combate como si de un cachorrito se tratase.

No sabría qué es lo que sucedería a continuación, el golpe había hecho que la vista se le nublase por completo, mientras que por otra parte el hechizo había contribuido a mantenerle quieto por un buen rato, quizás incluso hasta que amaneciese si es que tenían suerte. Como fuera, ajeno a todo lo que en su alrededor ocurría, en el interior de su mente una nueva batalla se libraría, Dominic buscaba recuperar el control sobre su cuerpo, pero la maldición era demasiado incluso para él, a duras penas había logrado detenerse antes de matar a Elizabeth, no podia pedir incluso revertir la transformación siendo que nadie había logrado hacerlo antes, al menos no completamente por su cuenta. Solo podría permanecer en el suelo durante un rato hasta despertar, inmóvil e indefenso.
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MensajeTema: Re: Moon temptation   Dom Ene 08, 2012 12:49 am

Tras el certero golpe sobre el pecho del varón Elizabeth no se separó, al contrario, se mantuvo casi pegada a él para no fallar el desmaius que descargó directo sobre la cabeza del licántropo pues el puñetazo en la cicatriz le había arrebatado el aire y las fuerzas, pero no por mucho tiempo, sólo el justo para permitirle dejarle inconsciente. Además, si bien lo más probable era que él no lo recordaría, ese puñetazo había tenido algo de rabia provocada por esa última mirada lúcida que le había dirigido y que había entendido a la perfección. ¿Le daba igual morir mientras no la matara a ella? Que no la hiciera reír, en cuanto recuperara el conocimiento -seguramente tras la salida del Sol o incluso al día siguiente- se iba a arrepentir de hacerlo del escarmiento que ella le daría. En fin, cuando él empezó a caer hacia atrás la rubia no tardó en desplegar su hechizo antes de abrazarle, evitando así que se golpeara la cabeza contra la orilla aunque tal acción le sacó un quejido por su herida, apenas sí podía seguir moviendo el brazo izquierdo e inevitablemente éste cayó al lado de su cuerpo, sujetando la varita sin fuerza apenas.

Deshizo el incarcerous pues ya no era necesario y mantenerlo le gastaba energía por lo que las sogas que antes le ataron se desataron, desapareciendo poco después aunque poco le importaba a la fémina lo que pasase con ese objeto, su atención estaba fija en el lobuno y ahora calmo rostro de Dominic. El silencio se apoderó del lugar salvo por algunos chapoteos en el lago que delataban la inusual presencia de los grindilows en la orilla, atraídos claramente por la sangre de Elizabeth. No le quedó más remedio que hacer uso de parte de sus últimas fuerzas para tomar el cuerpo del lycan por los hombros y arrastrarlo lejos de la orilla, terminando por dejarse caer con la cabeza de éste apoyada en su hombro mientras su brazo sano le cruzaba tras el cuello en una espcie de abrazo. No podía cargarle hasta la enfermería, no podía hacer hechizos que le facilitaran el llevarlo y no podía pedir ayuda a nadie porque estaba a kilómetros del castillo... y ya ni siquiera podía ponerse de pie. Notó que su vista comenzaba a nublarse y apenas sí consiguió arrastrarse -antes de alejar al varón del lago- hasta tomar la camiseta del varón para colocársela en un intento bastante inútil por alejarse del frío aunque la herida de su brazo le impedía mucho el movimiento y la sangre no dejaba de fluir, dejando un claro rastro que pasaba de la tierra al agua, donde se difuminaba y terminaba por desaparecer.

Creyó escuchar un graznido a lo lejos pero al buscar el origen sólo encontró un cielo oscuro, pero al menos ese sonido logró despejarla lo suficiente como para recordar el hechizo que le habría evitado todo lo ocurrido. Era un hechizo complejo que aprendieron en Defensa contra las artes oscuras y que, de vez en cuando, la profesora de Cuidado de criaturas mágicas les había comentado pero ni aunque hubiese querido hubiera podido utilizaar el homorphus como estaba haciendo ahora, después de todo carecía de varita y todavía se preguntaba porqué la de Dominic obedecía su mandato. No era tiempo para buscar respuesta a esas preguntas, estaba concentrada en el conjuro y a medida que avanzaba los rasgos de su compañero iban reapareciendo, desde ese característico y sedoso cabello plateado blanquecino hasta esos ojos zafíreos, ahora ocultos tras sus párpados. Por suerte él sí conservaba la ropa de cintura para abajo, andrajosa por el combate y rota en la parte baja por la transformación, pero al menos tapando lo necesario. Exhaló un suspiro agotado y dejó caer la varita al no poder siquiera sostenerla ya, dejando también caer parte de su rostro sobre el del inconsciente joven, el cual todavía mantenía apoyado en su hombro derecho.

No iba a llorar, pero la verdad es que ganas no le faltaban en parte por haber podido acabar con la situación sin cobrarse la vida de ese idiota, y por otra porque realmente necesitaba desahogarse un poco. Incluso una persona como ella tenía miedo a la muerte, era tan natural como respirar y sobrevivir a algo así era sin duda motivo suficiente para derramar las lágrimas. Sin embargo se limpió las lágrimas antes de escuchar un nuevo graznido ahora más cerca, motivo por el cuál se giró de manera un poco brusca haciendo que notara al fin el dolor de las heridas recibidas en su forma animal. Tenía varias costillas rotas y la garganta le ardía, además de que necesitaba respirar con la boca abierta y su cuello estaba, al igual que su costado, marcado por unas franjas de tonalidad morada y arañazos en la zona de la nuca, cada franja correspondiente a un dedo y cada arañazo a una uña de las garras que Dominic había tenido escasos segundos antes. Recuperada un poco del dolor volvió a mirar hacia atrás, viendo una sombra blanca volando hacia ellos y algunas figuras extrañas, deformes y difuminadas dirigirse hacia ellos con rapidez.

Después todo se volvió negro...

~ Fin de escena ~



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